El Juncal en calma
Se para de pronto el tiempo
en la playa de El Juncal.
Se detiene la mirada
para contemplar la imagen.
Quieto está el brazo de mar,
asomándose al barranco;
quieta el agua azul marino
que no recuerda las olas.
La calma reina en el aire.
En la foto se refleja
la tranquilidad del alma,
la que emana de ese risco
que yace firme en la playa,
desnudo su cuerpo entero,
de piel morena a la sombra
y dorada con el sol.
En calma están Tamadaba
y la Cola de Dragón.
Y cuando llega el ocaso,
a esa hora que llaman bruja,
el mar se pinta de plata
y se colorea el cielo.
Entre el rojo fulgurante
surge el gigantesco Teide,
nuestro grandioso volcán;
la luna se asoma a verlo.
Callejera de la noche,
viene la luna a pasear
para mirarse en las aguas
de la playa de El Juncal.
Fotos: Ignacio A. Roque Lugo.



























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