Caída de hojas constitucionales de ramas electorales

Opinion

juanantoniosanchez4189Va siendo más que probable pensar en unas nuevas Elecciones Generales en nuestro país, difícil de encajar en la dignidad social de antemano preocupada por el descenso prolongado de esfuerzos inaceptables por todas las lindes ideológicas poco afectas a la realidad de las necesidades de sus votantes, esperando consolidar un Gobierno que proteja sus intereses.

Las partidas de pecunio autonómico están paralizadas, a la denuncia de padres y madres ante la desidia derivada del fondo de liquidez necesario con el que afrontar la educación y sus primogénitos es causa de una deriva hacia la precariedad estudiantil. Barracones pares a dar clases, colegios en obras y más aún, denigración de la programación didáctica por la avalancha de algunos y algunas iluminadas que creen poco acertada la política del conocimiento y quieren borrar de la historia lo que es de todos.

Y es que la historia, esa fuente de valores y conocimientos ancestrales, contemporáneos y verdaderos, es poco mirada por defraudadores del voto, por los y las que siguen manteniendo una postura de escasez política y van hacia lo personal lo que para nosotros es intrascendente,; hipócritas, poco dignos, escasos de papel y hombres de estado anímico y no de Estado, proliferan con el populismo exacerbado banal, inadecuado, ignorante y garante tan solo con el beneplácito de la mentira como arma arrojadiza, la saeta lingüística siempre lanzada en favor de sus intereses personales y partidistas y un bombazo en las redes sociales con el afán de denostar al contrario.

Nada les ha enseñado la historia a estos principiantes de favoritismos por la espalda, llegados al poder por una casualidad del destino y afianzados en el mismo con la única oferta de la descalificación en sus `programas. No se puede negar que si de llevarse a efecto lo que la izquierda más rotunda desea seriamos privilegiados y privilegiadas de un país en bonanza, el problema viene de dónde sacar tanto provecho social sin los impuestos procedentes, por mucho que pague el que más tenga, por más que le saquemos del egocentrismo a Google, por mucho que los bancos devuelvan y por todo lo que la clase política reintegre por robado a las arcas sociales.

Pero claro, tampoco pueden freírnos a impuestos si no tiene la mayor parte de la ciudadanía ni un euro en el bolsillo, producto del desempleo, favorecido por la escasez de oportunidades laborales para animar a los más jóvenes a contraer el favor del nacimiento de nuevos vástagos con los que mantener la productividad futura y las pensiones actuales; el alquiler, ese gran deterioro social que nunca tuvo buena acogida por sus elevados precios podría contribuir a despejar en algo la protección a la familia bajando su precio con una ley que proteja del abuso al mercado inmobiliario.

Ahora planea sobre nuestras cabezas un nuevo tiempo electoral, bien abrigados por el cambio otoñal que vendrá a acompañar a una lastimera penitencia de los que trataran de sacar el peor resultado del contrario, los que se jactaran de haber mantenido intacta su postura hacia sus votantes de siempre. Triste historia si señores y señoras, un periodo de nuestra vida que tendrá que salir en esos libros de historia que pretenden censurar parte de los y las que no creen en lo de ayer, intentando saberlo todo por pura venida divina o maligna impostura maquillada de deber.

Puede que, de alguna forma, sin saberlo tal vez, aprendamos del malestar de todos y todas los que comenzamos a estar hartos de las caras ocultas de la política ruin y mentirosa. Sí, podemos aprender en la primera oportunidad que se preste, sin tardar demasiado en hacerlo, a barajar la posibilidad de que la Constitución Española, esa Carta Magna protegida por las hordas electorales, tenga que cambiar al unisonó de la sociedad que la vio nacer y que ve como envejece sin recibir ni siquiera un antídoto a su obsolescencia. Tendremos que aprender a la fuerza, como suele pasar en este país desde antaño a que las cosas cambian, a que las sociedades si quieren progresar necesitan hacerlo desde la base de su sapiencia política, es decir, de su estructura ideal que soporte sus necesidades y demandas; esa es la palpable e imprescindible papeleta que deben comenzar a resolver la clase política, una segunda vuelta electoral y toda esta penuria por la que estamos atravesando se resolvería de un plumazo, el que gane que gobierne, el que quede segundo que le oponga y el resto, si se ponen de acuerdo en algo, que ejerzan positivamente en favor de la sociedad que les dio sus votos al comienzo del camino electoral que acabó en designación por la mayoría de votos del candidato o candidata más aceptado.

No quiero ni pensar en la vulnerabilidad social tan apabullante que no someta a estudio su postura ideológica, temor tengo que de servirnos otras votaciones estas den como resultado un estereotipo de las anteriores, alejándonos de la demanda acuciante de reservas autonómicas faltas de recursos, leyes que fueron legisladas, aprobadas y que por el contrario, están resultando una mera exposición de resultados en el Boletín Oficial del Estado, alejadas de toda credibilidad ante la desafección de los partidos políticos envueltos en una guerra personal y con cierta malicia partidista en sus entresijos.

Viene el otoño, ojalá vengan con él las lluvias tan necesarias y que serán bien acogidas si llegan sin dañar, esperemos que además, converjan en el escenario las mullidas aceras con la desnudez de ideas sin tapujos aventurados por cierta parte de los y las que solo quieren mantener el desequilibrio político para sobrevivir con descaro en un papel privilegiado del que sacar resultados a su bolsillo; nadie quiere pasar a engrosar las listas del desempleo por un paso mal dado de un líder desafecto con su entorno y esforzado en sus conclusiones; al fin y al cabo la política la están convirtiendo en mentira, una ciencia muy diversa con tanta postura amarga como mieles son los bienes que sacan quienes chupan de ella sin dignidad ni honradez alguna en sus miserables posturas.

Al pueblo solo interesa salir de la precariedad, quién gane nos da casi igual, siempre que el bienestar social este a salvo de tanta penalidad; si es de izquierdas bien recibido será si viene de la mano de la calidad de una vida ejemplar, si es de derechas espero no acertar, que sea de la conservadora, de la extrema no sabrá como debe el malestar de una sociedad herida por la desidia infernal de los y las que quieren la historia servida del lado dictatorial en lugar de proveer al pueblo que les habrá dado la oportunidad de cambiar del lado bueno, de ganar con lealtad su sueldo y que sobre cantidad suficiente al descontar del gasto público y el arbitrio para invertir en calidad de una vida futura con derecho a progresar.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.