Camilo Superstar
Me lo estás poniendo difícil porque algo de mí se va muriendo cuando, callados, tarde o temprano, un corazón encadenado a la música, sin remedio, llega al triste final donde tú, solamente tú eres el único viajero.
Donde estés y con quien estés jamás, jamás ni con el viento a tu favor, ni entre tinieblas dejes de vestirte de blanco como aquella piel de ángel para que... ¿Quién?... disfrute del llanto que ahora es canto.
Entre amigos, te verás atrapado y solo el cielo y tú degustaréis el sabor amargo, dulce amor de quien ha nacido libre; porque después de ti nadie, insaciable amante de la música y precisamente tú, nunca más escapará de Soledad en soledad. Así es la vida.
Era tu voz y en tus manos queda esa paloma blanca, paloma mía, cómplice de terciopelo y piedra que nunca será, en nuestra memoria, agua pasada.
Esa fresa salvaje que anidó en tu pecho, esa pasión por la música... no... Un amor no muere así como así. No, un amor como ese no, aunque digamos que tu vida se acabó.
Perdóname, pero aunque nunca me haya gustado esta expre-canción, te la dedico: Molas mazo.




























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