Cielo, barranco, palmera
Un olor, una imagen, un sabor
reviven nuestros recuerdos.
El tiempo corre hacia atrás.
Cielo, barranco y palmera
me retrotraen a la infancia.
Hay charcos de agua de lluvia entre riscos y piteras,
beroles, cañas, tabaibas, romero, incienso y poleo,
cuyo aroma lleva el aire.
Suena el croar de las ranas y los trinos de los pájaros.
Naranjos y limoneros se agachan sobre el barranco,
salpicado de palmeras que ondean sus ramas al viento
y que parecen arañas o escobas barriendo el cielo.
Al fondo se asoma el mar.
Recuerdo que una mañana un grito interrumpió el juego:
¡Las cigarras, las cigarras!
Corrimos despavoridos y accedimos a una cueva,
nuestro cuartel general,
por donde entraba un zumbido que aún resuena en mi cerebro.
El verde se lo comieron las cigarras a su paso.
Cielo, barranco y palmera
me han devuelto a aquel pasado
tan remoto, ¡tan lejano!,
pero que, al mismo tiempo,
está detrás de la puerta.
Foto: Ignacio A. Roque Lugo.





























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