La escritora grancanaria, autora de seis títulos, concibe la escritura como “un grito, un instrumento de denuncia hacia lo que no me parece justo”
Nos reunimos en una cafetería para charlar. Son casi las 11,30 horas y el local está repleto. La gente nos mira algo extrañada: dos mujeres conversando sobre literatura ajenas al constante baile de tazas y platos y al frenético ruido de la máquina del café. ¿A dónde vamos a parar? Y es que el lugar, muy cerquita de uno de esos recintos consagrados a la adoración literaria, la biblioteca pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria, parece prestarse a ello. Aunque bien pensado, cualquier lugar es ideal para hablar de literatura.
En seguida nos ponemos manos a la obra y Martina Villar (Las Palmas de Gran Canaria, 1964) se rebela rápidamente como lo que es: una mujer con un enorme capacidad para enlazar una palabra con otra, una persona sensible de ideas muy claras, una lectora empedernida que reconoce devorar con pasión los ‘buenos’ libros, uno tras otro.
En ese momento me muestra con devoción el tesoro que le acompaña. Se trata de un ejemplar de ‘Las mil y una noches’, sacado en préstamo de la biblioteca, un libro mágico que nos envuelve en su velo y nos aísla del resto del mundo para adentrarnos en aquello que más le apasiona: la literatura.
Autora de seis títulos, afirma que todos sus textos tienen en común al ser humano y al medio entero “porque a mí no me hace falta construir castillos o hadas, todo está aquí, en este mundo”.
¿Qué es escribir para usted? Pues te diría que una filosofía de vida; mi vida gira en torno a la lectura y a la escritura. No concibo el mundo sin leer.
¿Leer todo tipo de literatura? Ni mil veces muriendo y naciendo, nos daría tiempo a leer todo lo que hay que leer, por eso, y aunque también leo a escritores contemporáneos, me centro más en los clásicos, en ellos ya está todo.
¿Para quién escribe Martina Villar? Cada cual emplea la literatura y la lectura como una vía para algo. Para mí escribir es un grito, un instrumento de denuncia hacia el entorno, hacia lo que no me parece justo.
¿Cómo define el actual panorama literario en Canarias? Ahora mismo hay un ansia increíble por publicar, y eso me parece bien siempre que uno se forme antes, que se documente, que estudie, en definitiva, que lea. Cuando leo las cosas que se publican, sobre todo en las redes sociales, paso de forma paulatina de la ira al asco y del asco a la pena. No es que parezca que lees, sino que tienes que leer de verdad, leer las obras de los grandes y sacar el fruto de ello. Hoy la gente no lee, solo escribe, y eso se nota. Creo que el esfuerzo es bueno y, tarde o temprano, se obtiene la recompensa.
En su opinión, ¿qué debe contener un texto para que considerarlo un ‘buen texto’ literario? Escribir es comunicar, es conmover; es decir, si solo juegas con las palabras sin más objetivo que hacer una redacción perfecta buscando lucirte usando un vocabulario exquisito sin llegar al lector, creo que poco o nada tiene eso de literario.
¿Cómo percibe la voz femenina en la literatura actual? En literatura prefiero no hablar de sexo, sino de calidad. El tema de las cuotas es peligroso y me explico: igual que, históricamente, la presencia en el ámbito literario siempre ha sido masculina, no me parece que tengamos que hacer lo mismo, es decir, que solo haya mujeres en determinados ámbitos como ferias y encuentros por el solo hecho de ser mujer. En mi opinión, lo que tenemos que usar como criterio para seleccionar a las personas que escriben y participan en determinados eventos es la excelencia, la calidad de sus textos, independientemente del sexo. Ahora bien, creo que debemos promocionar la lectura de escritoras, que las hay, muchas y muy buenas, ahí están Mercé Rodoreda, Kressmann Taylor, Herta Müller, Ana María Matute, Emilia Pardo Bazán, Isak Dinesen, Katherine Anne Porter, Harper Lee, …
¿Con qué lectura está en la actualidad? Además que con ‘Las mil y una noches’, con La Odisea, de Homero. ¡Me apasiona! La he leído tres veces y estoy con ella otra vez. ¡Es un todo un mundo por descubrir!
¿Con qué libro no puede? A ver, por principio, no gasto mi energía ni mi tiempo en lecturas que no me satisfagan; es más, no recuerdo ni un título, es que directamente no los leo.
¿Qué opina de la autopublicación? Soy bastante crítica con la autopublicación, es decir, si el texto es de calidad, bienvenido sea pero lo que veo ahora mismo es que la gente, como tiene dinero, manda a publicar y ya está, y no, no se trata de eso, se trata de demostrar que tu texto vale, que es bueno.
¿Qué personaje de otro le hubiera gustado crear a usted? Sin duda, a Alicia, de ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Lewis Carroll; creo que le leído este libro como diez veces y siempre rescato algo nuevo.
¿A qué lecturas regresa con frecuencia? A la poesía de Walt Whitman vuelvo siempre, pero también a Machado, a Lope de Vega, a Patrick Süskind, a Rosa Montero, a Herta Müller…
¿Con qué autor o autora iría a tomar un café para hablar de literatura? Sin duda alguna con la creadora del indispensable ‘Frankenstein’, Mary Shelley. Ah, y también con la escritora catalana Mercé Rodoreda. ¡Las adoro!
¿Y si fuera con un personaje de ficción? Con Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de ‘El Perfume’, de Süskind; es un personaje con un perfil psicológico tan potente que me encantaría hablar con él de lo que sea aunque suene realmente terrorífico (risas).
¿Qué libro le gusta recomendar?Recomiendo mucho la lectura de ‘El Quijote’, de Cervantes, es un libro eterno, tiene mucho que aportar.
¿Qué libro debería estar en todas las bibliotecas? ‘Pedro Páramo’, de Juan Rulfo, y cualquiera de las obras de Rodoreda.
Al terminar la entrevista tengo claro que Martina es una mujer que engaña porque dentro de ese cuerpo menudo y en apariencia frágil, en realidad hay mujer de opiniones firmes que defiende cual aguerrida mosquetera y que expone sin ningún tipo de cortapisas ante quien sea y donde sea, a pesar de las severas enemistades que les genera tanto cardenal Richelieu que suelto por los reinos literarios. Y es que Martina Villar es una fanática de la lectura, una devoradora de libros, un ejemplo de convicción creadora, algo así como un rayo de luz en este mundo en el que publicar un libro hoy es solo cuestión de euros.
Martina Villar (Las Palmas de Gran Canaria, 1964), escritora, creativa y artesana. En 2010 publica su primer relato con ‘Más allá de sus vestiduras’. A él le seguirán en el 2013, ‘Folía, Agua y Flamenco’ (30 textos en poesía libre); ‘Entre monstruos y dinosaurios’ (2015), que es una novela corta, y en 2016, ‘¡Ábreme y te muerdo!’, compuesto de 131 relatos breves. En 2017, publica su segunda novela, ‘La calle de los Conejos’ (Mercurio Editorial), y en 2018, su tercera novela, ‘Caperucitas, lobos y pastillas’ .
































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