“Me detuve para captar el detalle. El parque había regresado a mi vida en aquella triste tarde de dolor y rabia. Por eso el blanco y negro también sirven para definir estados de ánimo y pareceres personales. El banco vacío no es solo soledad, que también, sino que, junto con la fachada blanca, invita a la mirada en la calma. Imaginar los tonos de las plantas en los elevados parterres es solo un juego para el que contempla.
Sin embargo, el conjunto todo tal vez indique que la vida en soledad también se puede sobrellevar. Todo depende de la actitud y de la fuerza con que afrontemos las aguas bravas de la existencia. Por eso la imagen es un mar bardino, quieto y sereno, en la tranquila tarde de aquel aciago día.”




























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