¿Será presidente el señor Antona?
El Parlamento de Canarias no representa la voluntad de las urnas. De los siete partidos presentes, la Agrupación Socialista Gomera (ASG) es el menos votado (6215 papeletas)... pero el penúltimo en escaños (tres). Podemos (setenta y ocho mil sufragios) solo logró cuatro. Nueva Canarias (ochenta y un mil) sobrepasa a los gomeros en dos señorías. Y Ciudadanos escapó por los pelos: sesenta y ocho mil votos alcanzaron para dos asientos.
PSOE (258 000), Coatición Canaria (195 000) y Partido Popular (136 000) superan con creces las decenas de miles de papeletas anteriores. Pero será el señor Curbelo -exalcalde, presidente perpetuo del Cabildo gomero, senador dimitido y señoría regional- quien decida la presidencia del Gobierno de Canarias. Porque la vicepresidencia la tiene clara: está a su nombre. (Ningún aspirante a presidente osa dudar sobre designios celestiales.)El Parlamento de Canarias no representa la voluntad de las urnas.
Y le dará igual que gobiernen CC, PSOE o PP: por la derecha o por la izquierda la estructura geométrica converge en él, simbólica fuente del poder como lo fueron para Rufete -galdosiano personaje novelesco- los fusiles fabricados por Krupp: “¿Queréis saber con qué poderes gobierno? Ahí lo tenéis: se cargan por la culata. He aquí mis votos”. Y será vicepresidente con tres señorías sobre setenta. (¿Y por qué no presidente o primer Jefe de Estado de Canarias?)
A la vez los partidos hacen números, resuelven ecuaciones de segundo grado, manejan logaritmos en base 5 y plantean incluso raíces cúbicas. Pero todo conduce a lo mismo: el eje central en torno al cual deben girar ochocientos dieciséis mil votos de otros tantos canarios se concreta una y otra vez en las seis mil doscientas quince papeletas gomeras. Seis mil doscientas quince es la cantidad mágica: echa por tierra la pureza democrática y mantiene a Canarias como feudo medieval. Para eso La Gomera eleva a los cielos desde el siglo XV la Torre del Conde, C mayúscula de Casimiro Curbelo Curbelo (tres veces nacionalista frente a Coatición Canaria).
Pero será el señor Curbelo -exalcalde, presidente perpetuo del Cabildo gomero, senador dimitido y señoría regional- quien decida la presidencia del Gobierno de Canarias.Y como en política, incluso, todo es negociable por más que resulte antinatural (esa cosa llamada ética/decencia/pudor/recato/moral... es mejor non menealla), CC ofreció al señor Antona (PP) el engodo de la presidencia. Y si el señor CCCurbelo con seis mil doscientos quince votos podrá ser vicepresidente, ¿por qué el joven bilbaíno-palmero y accidental canarión no puede acceder a donde no lo llevó la voluntad popular si lo avalan ciento treinta y cuatro mil papeletas? Manos a la obra, pues, en beneficio de la PPatria.
Así, el señor Antona (a fin de cuentas los terceros se están encontrando con los coches oficiales, bandera, claros clarines) acepta la invitación del gran perdedor, el señor Clavijo. Y se reúnen, hablan, almuerzan en la mansión presidencial (¿quién pagó?) con grata compaña: la señora Espino (Cs), los señores CCCurbelo (ASG), Rodríguez (NC) y Barragán (CC) están presentes desde los iniciales enyesques. (Ya se sabe: por si acaso hubiera una silla de menos, todos se precipitaron al cónclave.) A fin de cuentas se iba a hablar de poder, de Gobierno. Y con las cosas de comer no se juega pues, casi con toda seguridad, firmarían el documento. Para los postres dejarían los repartos de consejerías, viceconsejerías, direcciones generales, secretarías generales técnicas, institutos canarios de, agencias canarias de, consejos económicos de, sociedades mercantiles, fundaciones públicas, consorcios…Magados, amodajas y tarjes por un lado; acero toledano y tizonas por otro guardaron silencios a pesar de impactantes voces
Pero la cosa se vino abajo, quizás por la prudencia del señor Clavijo (pretendía que el almuerzo se pagara mancomunadamente: la sanidad privada se lo lleva todo) y su anhelo de imponer el silbo gomero como idioma oficial en Canarias para que España no fisgonee como país colonizador. Nacionalista pretensión con fuerte impacto emocional sobre el universal españolismo de Cs y PP: ambos sintieron ofendidos sus espíritus patrios frente a tal ofensa al idioma castellano, vínculo del Imperio español, aunque se trate del usado en el Poema de Mío Çid (De los sus oios tan fuertemientre llorando), gesta de un mercenario a quien no le importó servir al rey moro de Zaragoza.
Magados, amodajas y tarjes por un lado; acero toledano y tizonas por otro guardaron silencios a pesar de impactantes voces dichas: “La Patria es una y no la puñetera sombra de un almendro, peñas, rocas, fuentes, sendas y chozas como canta Nicolás Estévanez quien, a fin de cuentas, era chicharrero de vocación aunque canarión de nacimiento”. Y allí fue cuando el fuerteventuroso señor Barragán mostró su pesar: “¿Por qué nacimos, para qué vivimos, / a qué nos afanamos sin sosiego, / si pasamos los hombres por el mundo / como pasan las nubes por el cielo?”. (“¡Y por los cargos!”, gritó alguien tras las bambalinas.)La reforma del Estatuto significó diez señorías más -diez suculentas nóminas más-. Pero lo importante, la democratización del sistema, queda pendiente
¡No es nadie el señor Barragán para levantar ánimos! Levantó también enhiestos cuerpos de cuatro presentes quienes, en silencio, abandonaron el comedor no sin antes guardar en sus bolsillos bombones helados de la Peña de la Vieja, dulces gomeros rociados con miel de palma, pellas de gofio al vino, almogrotes, quesos majoreros curados y pimentonados...
Sin embargo, periódicos isleños hablan de otras razones para el desplante. Así, CANARIAS7 señala “lagunas que presentaba la propuesta de CC” pues no deja clara la inhibición del señor Clavijo en el hipotético Gobierno, reclamación hecha por Ciudadanos, exquisitez puritana (rechaza al sospechoso señor Clavijo, pero apoya al PP mientras este se sienta en al banquillo desde el viernes por la destrucción de los ordenadores de Bárcenas. El PP es el primer partido político acusado). Súmense las pretensiones del señor Antona (también exigía Hacienda y otras consejerías), las negativas de CC y el mosqueo del señor CCCurbelo. (Sospecho casualidad, acaso o pura coincidencia: un periódico canario añade, tras la información, este titular: “El mercado funerario está asombrado con este curioso seguro de decesos". Mala leche, mismamente. O más bien inteligente sentido del humor, codornizero.)
Así es mi tierra, así es Canarias. La reforma del Estatuto significó diez señorías más -diez suculentas nóminas más-. Pero lo importante, la democratización del sistema, queda pendiente para cuando el señor CCCurbelo dé la bendición, acción harto compleja por su condición civil.





























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