El Torito
“Este personaje muy especial, dada la gran simpatía que de él emanaba, y cuyos robos eran calificados como “graciosos” por su forma de llevarlos a cabo. Era un ladrón de guante blanco natural de Agaete, que solía visitar la cárcel del Partido Judicial de Guía de Gran Canaria con bastante frecuencia, cuyo juez era don Francisco León (1), que entre otros asuntos de una enorme responsabilidad, le tocó incoar e instruir, dos de los delitos más graves que se han dado en norte de la isla, como fueron los crímenes de Pico Viento y el de Quintanilla, donde el primero salió a luz gracias a la investigación del segundo, realizada por los inspectores de la Policía Secreta, señores Birgot y Ferrer y el Sargento Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Gáldar, don Berenguer Montesdeoca.
Mis conocimiento de estos “temas” que intentare plasmar y que he relatado en mi trabajo, Anécdotas de Guía II, fue gracias a la tradición oral, ya que se las escuché al propio don Francisco, en las reuniones que mantenía con mi padre a diario.
El personaje central citado como el Torito, un día antes del amanecer paró a un camionero de nuestro pueblo, conocido por Paco Castellano, que habitaba junto al almacén de los Roques y que se dirigía hacia Las Palmas a cargar productos agrícolas, junto al pago conocido como Berbería, observó el mismo antes de pararle, que portaba perfectamente atadas unas diez o doce gallinas, lo llevó hasta Guanarteme, allí el Torito abandonó el camión dándole las gracias. Lo que en aquel momento no sabía Paco era que las aves que había transportado, eran las suyas, que este le había “robado” a media noche.
Estando el interfecto en la cárcel que estaba ubicada en el edificio que actualmente ocupa la casa de la Cultura y la Biblioteca Municipal, durante las noches se veía pasear por la azotea de la casa de doña Eusebia de Armas Almeida, que estaba por encima de la Prisión, en la esquina de la calle Pérez también conocida como la de enmedio, a una persona uniformada luciendo una buena cantidad de condecoraciones, algo que alarmó a los ciudadanos, que pensaban que era el espíritu de la tan distinguida señora que había ostentado en vida un alto cargo en la Guardia Civil, hasta que se descubrió que no existía tal “fantasma”, sino que era el Torito que saltando el muro de separación, se uniformaba y se paseaba por la azotea.
Habiendo ocurrido en Llanos de Parra un robo en una finca, en el cuarto de aperos de la misma, la Guardia Civil detuvo al Torito, que una vez puesto a disposición judicial, ante su Señoría manifestaba de forma insistente, que el no había sido, sin embargo nadie creía sus palabras. Durante los tres o cuatro días que compareció ante el juez, negaba sistemáticamente la autoría del robo, por lo que don francisco dictaminó ir al lugar del robo y hacer una reconstrucción de del mismo
Frente al cuarto de aperos citado había un frondoso laurel de indias. Constituida la comisión formada por el juez, el secretario, el representante del ministerio público, creo recordar que era don Elpidio Galván Bautista (2), otro guíense de distinguida prosapia, que ejercía estas funciones en los juzgados Comarcal y de Primera Instancia existentes en Guía, los oficiales y el alguacil.
Seguidamente entro en “lisa” el Torito custodiado por dos guardias civiles del Puesto de Guía, los agentes Bordón y Melian. Iniciado el procedimiento de reconstrucción, el Torito volvió a insistir una vez que el no era culpable, reconociendo que si había entrado en el cuarto de aperos ya que la puerta estaba abierta, que él no la había forzado ni roto, a lo que don Francisco le insistió, entonces quien abrió la puerta.
El Torito le solicitó al Juez que le permitiera desplazarse hasta la parte de atrás del cuarto citado, lo que llevo a cabo custodiado siempre por los agentes de la Benemérita. Cuando regresó traía atado un carnero de ahusada cornamenta, al cual ató al árbol con un trozo de tira de platera, ubicándolo frente a la puerta que permanecía cerrada, y poniéndose delante del animal comenzó hacerle carantoñas, el mismo totalmente encabritado rompió la tira que los sujetaba y se fue a por el Torito, este se escoro y en carnero le embistió a la puerta y la abrió. El Torito se dirigió a los miembros de la Comisión Judicial y le dijo al Juez, -este fue dirigiendose al carnero, este fue quien abrió la puerta no yo-.
Todos los asistentes no pudieron reprimir la risa ante semejante exposición, reconociendo la capacidad intelectual que le asistía a este personaje, del que su familia tildaba de loco, ingresándolo que cada momento en el manicomio. Según le comentaba él al director del mismo doctor Oshanahan, que su familia se inventaba su locura con el fin de desheredarlo, algo que con el paso de los años muchos “culetos”, manifestaron que así había sido-“
(1).- Este personaje fue todo un procer y un mecenas, en los inicios de la década de los años cuarenta del pasado siglo fundo´, la Rondalla Princesa Guayarmina y el equipo de Lucha Canaria, Ajodar, liderado, por el Artillero, Pollo de Anzo, el Guajiro, etcétera.
(2).- Fue otro guiénse destacado, siendo Presidente de la Comunidad de Regantes, consiguió de don Enrique Mateos, Director Regional del Banco de Bilbao, ubicara en nuestro pueblo una sucursal de la fue director durante muchos años, también fue presidente del Sindicato Agrícola conocido como “Sindicato Verde”.





























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