Un cuento que llegará a ser trova

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaYa han pasado cerca de dos semanas y las cosas de la política nos siguen asombrando cada vez más; al límite de la paciencia la ciudadanía demostró su civismo y el compromiso democrático de la calle se hizo palpable en las urnas, pero ahora, cuando le toca el turno a los y las que fueron señalados con la confianza de los diferentes ciudadanos y ciudadanas con distinta ideología, caen en la osadía de la imprudencia, en la maldad de sus mensajes y la nulidad de sus palabras.

La formación que parecía querer darle un adelantamiento imprevisto a la derecha medianamente conservadora de este país se hace migas, mueve sus votos a diestro y sobre todo siniestramente, intentando no ahogarse en la demostración de un derechismo extraño, alineado por un lado con un socialismo de izquierdas para liderar en su día algunas plazas y sentándose a la mesa ideológica de la extrema derecha si así lo demandan sus objetivos poco claros y nada fiables.

Se nos disuelve también la que vino a decidir por la izquierda más radical, creándose al amparo de un inconformismo social causado por las malas artes de los y las que se llevaban a espuertas el dinero de la ciudadanía a paraísos fiscales, aquellos que decidieron rescatar a quien más tenía dejando sin recursos a los menos afortunados; esos mismos que vienen a establecerse de nuevo en lo que fue su sembrado de objetivos personales por la mala política de un partido morado que se está volviendo extraño y al que se le van por los lados gente de mucha valía afectados y afectadas del egocentrismo de su líder, experto en hipnotismo mitinero.

Nos salió del arcón de los recuerdos malos una formación por el Mediterráneo, cayendo sobre la arena de las playas almerienses para afianzarse por falta de argumentos a la institución que gobierna la región andaluza. Pero no conformados por ello, sabiendo de la fragilidad de los que se miran de reojo pero por todos los lados le vienen dadas, sacaron el beneficio de la duda de la sociedad cansada en favor de sus objetivos y representación en el Parlamento, lugar que debiera ser impoluto a la suciedad que se arrastra desde tiempo inmemorial y sin embargo, se convierte en un circo de fieras atacándose mutuamente para ver quién es el más elocuente en el atril; eso sí, sin sacar provecho alguno para reducir la escasez de recursos sociales entre otras muchas preocupaciones de la calle.

Todo esto confirma, si se mide reflexivamente y con la objetividad precisa, en una clave que se vislumbra si se pone uno o una de lleno a pensar un poco en la situación que tenemos delante. Si las cosas siguen como están, si los pactos no salen como una política plural pide a gritos en los tiempos en los que nos movemos y se recoge en las urnas, tarde o temprano la situación se convertirá en una nueva etapa de bipartidismo modernizado e igual de acérrimo en la cual se solaparan objetivos alternos según exigencias del guion.

Las formaciones que surgieron de la crisis volverán a ser meras comparsas, los gobiernos del norte de España seguirán manteniendo su status privilegiado, el independentismo tendrá que acallar su mala manera de hacer algo bueno en favor de la región más urbanita de nuestro país y las cosas volverán a posicionarse en el lugar en el que estaban antes de que nos obligarán a rescatar al dinero, a pegarnos a sus recortes y a ver como el afán de privatización era mirado con positividad por los patriarcas de la política, esos que se gustan en llamar clase de élite en unas fundaciones a las que el pragmatismo propio es lo único que se les presume porque la filosofía no va demasiado acorde con mentes poco afectas a la socialización de las artes políticas en favor de la mayoría de la población; clasismo, eso es lo que le sobra a las fundaciones que la derecha creo, a la que socialistas de bombo y platillo gustan en sus conferencias y a las que la exaltación de los valores democráticos de la sociedad pasa a segundo plano, permitiéndose el lujo de ser ellos y ellas, los que mandaron algo en nuestro país, los que se lleven el gato al agua, el dinero al bolsillo, la paga al banco, el piso pagado, unos planes de pensiones que ni conocían el saldo por no haber aportado nada en su corta pero exitosa carrera al mando de empresas públicas o privadas y el buche lleno. Seguro que algo me dejo en la chistera, pero, en resumidas cuentas, esto es lo que hay y este cuento así lo he contado.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.