Ideas

Opinion

juanferrera

No concibo mejor forma de ordenar las ideas que utilizar papel, bolígrafo y lápiz. El último movimiento de la partida, el ordenador.

Y desde él las ideas siguen su trayectoria entre oraciones simples y compuestas, donde la coordinación y subordinación, y en ocasiones la yuxtaposición, fijan el razonamiento en oraciones hilvanadas al socaire del silencio y la soledad. Porque para que las ideas sigan el camino correcto, ambos elementos deben dejar atrás las estrechas veredas, siempre tan llenas de piedras que desvían el paso y entorpecen la expresión. Así que papel, bolígrafo, lápiz, un buen flexo y una ventana por la que mirar a Riquiánez, unas veces, y a Lomo Jurgón, otras, no solo constituyen el ambiente y la atmósfera casi perfectos, sino que desde la mesa en la que escribo las ideas vuelan al mismo ritmo que el Alisio anuncia con su presencia el desbloqueo “del papel en blanco”. Cuando ya las ideas corren en la pantalla en una carrera infernal hacia la nada, donde otra página virtual va creciendo al ritmo de los nuevos garabatos, la sonrisa comienza a florecer al descubrir que las nuevas flores del camino huelen y se escuchan en la imaginación aparentemente desbordada. Pero la aventura no ha terminado: queda corregir. Y corregir. Y corregir. Y otra vez la vuelta al papel, donde el bolígrafo encuentra abonado el campo y lo rasura con su color negro o azul y recorre los márgenes, que pasa a ser decisivos en el enésimo borrador. Y notamos la presencia inteligente del futuro lector. Al acabar, las palabras se convierten en susurros casi literarios.

Ideas

Y eso no es solo un triunfo personal sino la materialización de que la idea que rondaba en la imaginación ha encontrado el recorrido preciso que va en busca de nuevas flores, humildes y sencillas. Luego viene el tiempo de reposar y envejecer, como si se tratara de un buen vino, el papel lleno de palabras. Y si dentro de una semana sigue desbordando nuestro corazón, habremos dado con el texto publicable, aunque no dure más de veinticuatro horas en la portada de Infonorte. Da igual. El último paso se ha cumplido mientras otras ideas nuevas bullen en la cabeza. Y vuelta a empezar: papel, bolígrafo, lápiz, flexo, ventana, Riquiánez, Lomo Jurgón y la mirada perdida entre las líneas de la creatividad, idealizando al avezado y desconocido lector.

Es lo que tiene el Escribir; así, con mayúscula, para que se vea y se valore.

Porque la Literatura es lo único real.


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