Parafraseando mi pregón a Coromoto de hace unos años, uilizo mis propias palabras para dar con ellas un fortísimo abrazo de apoyo y solidaridad al pueblo venezolano.
¡Habla el cuatro,….el timple, serenamente, le responde! ¡La música del arpa llanera cruza el mar con su melodía,… la guitarra, al otro lado, puntea una folía en franca plática! ¡La tambora vibra al ritmo del corazón que une lo que la geografía distancia! Y en desprendida y generosa expresión de emociones la malagueña se riza en el aire con el joropo; uniendo en fértil criollaje las dos orillas de la mar océana.
Y vengo hoy aquí alzando mi voz con estas palabras por y para Venezuela.
Y tengo que hacerlo expresando con todo el fervor que pueda poner en mi verbo, el alma canaria enlazada con los lazos del más profundo sentimiento al alma venezolana, en torno a una Santa Imagen que señorea desde hace 15 años las altas y espléndidas tierras del municipio mariano por excelencia de la Gran Canaria; las nobles tierras del barrio terorense de Los Arbejales.
Sabida es la historia; otros lo han dicho y proclamado. Pero bueno es el recordarlo: Guanare, la capital del Estado Portuguesa en la hermosa Venezuela, fue fundada en 1591 por los españoles; los cospes, habitantes del lugar, lo abandonaron y se refugiaron en la selva norteña para no ser colonizados e instruidos en la nueva fe.
Mediando el siglo decimo sexto, nos cuentan las historias entremezcladas sutilmente con lo legendario, que el cacique Coromoto había visto a la Virgen en dos ocasiones, pero se negaba a aceptar el Evangelio. La Virgen María le comunicó «Vayan donde los blancos para que les echen agua en la cabeza y puedan ir al cielo». El cacique le relata lo sucedido al español Juan Sánchez el cual quiso enseñarles lo necesario y echarles el agua y comenzar a infundir el Evangelio entre los ríos Guanaguanare y Tucupido. Muchos así lo hicieron pero el cacique reticente no lo quiso y la Virgen se le apareció en una tercera vez un ocho de septiembre de 1652 en presencia de toda su, familia, y él se arrojó, enfurecido contra Ella.
Desapareció María y dejó en sus manos una pequeña Imagen en un pergamino de fibra vegetal, que fue llevado a la Iglesia de Guanare y colocado en un relicario. El cacique huyó a los montes y murió a raíz de una mordedura de serpiente, pidiendo ser bautizado in extremis. Desde entonces, y, ya por tres siglos y medio, el culto a Nuestra Sra. de Coromoto de Los Cospes, se ha mantenido firme en el corazón de los venezolanos, alcanzando su mayor culminación el 1 de mayo de 1942, cuando fue declarada “Patrona de Venezuela” por el Episcopado Nacional, decisión que fue refrendada el 7 de octubre de 1944, cuando S.S. Pío XII la elevó a “Celeste y principal Patrona de toda la República de Venezuela”. Años más tarde, en 1952 se efectuó la coronación oficial de la Virgen, y en esta ocasión el Papa reconoció con cariño el profundo arraigo del sentimiento mariano de los venezolanos con las siguientes palabras:
“Para Nos, especialmente, en estos momentos, Venezuela será, siempre, la tierra de la Virgen y, al recorrerla con la imaginación, lo que nos vendrá al recuerdo será la Maracaibo de Nuestra Sra. de Chiquinquirá; más al Sur, la Tariba de Nuestra Sra. de la Consolación: hacia el centro, la Valencia de la Virgen del Socorro; todavía más allá, Nueva Barcelona con su Virgen de Tucumo, y como capital, Caracas, con sus Santuarios de la Merced, de Altagracia y de la Soledad, para citar solamente los primeros que se nos vienen a la mente …”
En el lugar de su aparición, se construyó un templo como Santuario Nacional, que fue consagrado el 7 de enero de 1996 e inaugurado por San Juan Pablo II, el día 10 de febrero del mismo año; y, ya desde el 19 de noviembre del pasado año, es la Patrona Principal de la Iglesia arquidiocesana de Caracas.
Por todo lo afirmado, tal como dijera en su momento el investigador canario Sebastián Jiménez Sánchez tanto Nª Sª de Coromoto como la Santa Virgen del Pino cumplen una hermosa labor evangelizadora que se plasma en una triple natividad manifestada el 8 de septiembre: la litúrgica de la Virgen María, Ia de esta doble advocación y la de la cultura y tradición canario-venezolana llevada al sumun con la presencia de la Imagen americana que retorna a nuestras tierras en un regreso amoroso y evangelizador.
Al igual que en Teror, constantes peregrinaciones llegan a la ciudad de Guanare. y también al igual que aquí la fiesta unificadora y vivificadora se acompaña de músicas, sones y cultura. Hasta la gastronomía se convierte en sentimiento y el ponche de allá acompaña a los sancochos de acá para mixtificar gloriosamente las sangres y los afanes.
Otros lugares de las islas acogen amorosamente la venezolana advocación. En Mazo, en la bella y ubérrima isla de La Palma, está presente desde hace ya medio siglo y allí se le celebraban famosos y concurridos festejos en los días del verano donde las procesiones, los bailes, las competiciones hípicas unían a los emigrantes retornados con los canarios en serena conmemoración de la Virgen americana enraizada en las tierras de la palmera Virgen de las Nieves. Asimismo, también de la cercana isla de Tenerife, el barrio lagunero que lleva el nombre de Coromoto nos recuerda con su toponimia la presencia de las raíces venezolanas trasladadas a Canarias.
Barcos de las islas, de la Trasatlántica Española, que desde San Juan o La Guaira aquí llegaban para seguir hacia las costas gaditana llevaban como enseña su nombre; y grupos de lucha canaria como el tinerfeño de Los Baldíos, nuestro deporte más representativo, han llevado el nombre de Coromoto desde el archipiélago a muchos lugares de la geografía española y de otros paises del mundo.
El Hogar Canario Venezolano en Geneto de Tenerife celebraba desde hace décadas diversos actos festivos en honor y gloria de la Patrona del país hermano.
Toda esta fraternal unión en torno a la venezolana advocación ya nos la recordó por ejemplo, las Fiestas del Pino de 1993, Santiago García Ramos con las siguientes palabras:
“Las apariciones de la Virgen de Candelaria en Tenerife, la del Pino en nuestra Isla ,la de Guadalupe en Méjico y la de Coromoto en Venezuela, ocurridas en similares circunstancias,son hechos en los que se apoya el dogma de la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios y que tan hondamente ha calado en los pueblos del mundo católico”
En toda esta relación de bellos eventos que demuestran esta unión hasta un mural realizado en el retranqueo de una casa en la calle Francisco Gourié de Las Palmas de Gran Canaria se dedicó a Coromoto en sentido homenaje a la relación de Canarias con esa tierra de provisión y esperanza, de sustento y consuelo que fue siempre para los canarios la nación de Venezuela.
En justo trasvase desde Canarias han marchado a Venezuela muchas réplicas de las Imágenes Marianas más destacadas y relevantes, como las tres de la majorera Virgen de la Peña que para allá salieron el año 2004 con el fin de entronizarla en el Hogar Canario-Venezolano, o la propia de la Virgen del Pino que en agosto de ese mismo año y tras ser bendecida por el Vicario de la Diócesis de entonces, don Juan Artiles, partió para las Américas con el mismo fin.
Y sería también ese año, cuando La Virgen de Coromoto llegó a nuestras tierras, tomó posesión de sus alturas en Arbejales y allí se asentó en paz y concordia, como emblema y seña de hermandad entre pueblos; y aunque en Venezuela celebran sus fiestas tres veces al año: el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre; en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Los Arbejales, la agasajamos terminando el mes de octubre, cuando ya comienzan los fríos otoñales como para que, buscando su intercesión, Ella nos sirva de protección y resguardo
Y para dar significación y mensaje a esa especial unión de los canarios con Venezuela, ningún lugar mejor. Teror guarda en su conjunto artístico, como una pequeña joya, el apacible y recogido Parque que lleva el nombre de la mujer del Libertador, descendiente ella de Bernardo Rodríguez del Toro, que partiera de su Teror natal en dirección a Venezuela poco después de la aparición de la Virgen de Coromoto en busca de mejores expectativas de vida.Su nieto Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio, como tantos miembros de la aristocracia criolla, pasó a Madrid en el siglo XVIII, donde casó con doña Benita de Alaiza, aristócrata vallisoletana afincada también en la Corte. De su matrimonio sólo nació una hija el 15 de octubre de 1781, María Teresa Rodríguez del Toro. A esta joven madrileña debemos la relación del Libertador de América con la Villa de Teror. Simón Bolívar la conoció en 1801 y, después de un aplazamiento impuesto por el padre de María Teresa debido a la juventud del pretendiente que sólo tenía 18 años, contrajo matrimonio con ella el 20 de mayo de 1802. La plaza se vio enriquecida con la colocación en ella del busto de Simón Bolívar, el 9 de agosto de 1980.
Y en la zona más alta de esta Mariana Villa, en Los Arbejales antaño ocupados, como en la lejana Venezuela, por una selva, la de Doramas de emocionada evocación; la Virgen de Coromoto nos recuerda desde hace ocho años que tras el inmenso mar, en esas tierras que un día fueron llamadas del Nuevo Mundo, con costumbres, tradiciones y raíces compartidas; muchas personas miran hacia el Cielo teniendo como Intercesora a la misma Madre, entronizada como Reina, Nuestra Señora de Coromoto.
Por eso, ruego a todos los hombres y mujeres de esta tierra canaria para que celebren unión, que los sones y músicas nos apeguen, que la sabrosa arepa se sirva en el mismo plato que las papas arrugadas, que las empanadas se huelan junto al cherne; y que, por encima de toda esta lamentable, horrible situación en que viven nuestros hermanas y hermanos de allá y que parece querer arrasar con vidas,costumbres y pueblos; todos nosotros, hombres y mujeres de Venezuela y Canarias honremos nuestra relación secular ofreciendo todo aquello que nos dignifica como pueblos hermanos: la devoción, la fe, la cultura, y el común camino en la creencia de que juntos podemos seguir siempre caminando hacia un mundo más libre, más justo, más democrático y solidario.
Y que en Venezuela sepan que toda Canarias estará siempre y en todo momento al lado del pueblo venezolano en su lucha por la libertad.
(Con admiración y fraternal cercanía a Robert Concepción Camacho, delegado del Gobierno de Canarias en Venezuela)
José Luis Yánez Rodríguez es Cronista Oficial de Teror




























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