A Mariano Sosa Reyes, in memoriam
Llegó el ansiado momento… ¡padre! Vuelvo, por abril, a refluir a lo más hondo de mi ser, al reencuentro con mis secretas tristezas. Por largos instantes, quedo catatónico y temo estar vacío y no hallar la correcta dicción, tiemblo como un chiquillo. Me asemejo al frutal que, en otoño, esquelético, créese incapaz de echar brotos y florecer por primavera en medio de la feraz campiña. Muevo la reseca umbela y dejo caer su grana sobre la cuartilla. Caligrafío, grano a grano, las palabras primero; las frases, después y, con ellas, ¡al fin!, escapan mis cautivos pensamientos.
Querido padre, el mundo sigue igual, si no peor, basta seguir la prensa. El ciclón Idai devastó Mozambique, Malawi y Zimbabwe con saña feroz, la región es un turbio y putrefacto arrozal. De Centroamérica salen humanos rebaños con dirección norte donde mejor ramonear: ilusos, no pasarán. Europa blinda sus fronteras con zarzas y sangrantes concertinas y los economistas, vueltos meteorólogos, predicen nubarrones y turbonadas. En cuanto a la política internacional, vuelven a estar de moda las corbatas: pardas, negras, azules, rojas... No sabes, padre, de que manera prefiero andar sin carlanca ni otra análoga atadura rozante y continuar resuelto y libre.
Las interioridades del hogar se resumen en apenas nada. Mamá te añora con mayor insistencia y suple tu ausencia con diversas actividades: riega el jardincillo, alimenta a los gatos vagabundos y reparte miajas a gorriones, tórtolas y mirlos. Sus dádivas reconfortan al mendigo que toca a la puerta y, cuando aquel marcha, la oigo suspirar. Yo la miro sin que lo note, y me pregunto: “¿Hasta cuándo se quedará conmigo?” Elisa partió dejando a las primas huérfanas, igual hizo la bondadosa Angelina. ¿Recuerdas qué tardes en su casa y qué sincera acogida? Otra “hermana” para ti, casi una “tía” para mí.
De mi rumbo, qué contarte que no sepas… Ahora he de ausentarme y posponer el escrito. Solo pedirte que esta noche, cuando cierre los ojines, vengas a mis sueños, si puedes, y lo acabamos juntos, en secreto. Te espero papá.



























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