Los días azules de la primavera llegaron con la sonrisa en los labios de la propia Naturaleza. El guiño a los habitantes de la ciudad lagunera avivó los colores de las fachadas, que intensificaron su presencia en el devenir cotidiano. Aquellos días azules son los mismos que vivió Antonio Machado en sus últimos días:
Estos días azules y este sol de la infancia
Y, como él, miles de personas traspasaron la frontera en busca de la libertad. Ya ven: la libertad y los días encendidos vienen a ser casi la misma cosa. No solo el sol alegra el día, sino que se convierte en figura literaria en los versos de los poetas: esas personas que muestran una mirada diferente y profunda. Y tienen la particularidad de alentarnos en la primavera y refrescarnos en verano a través de las elegidas palabras.
Otra manera de indicar el aquí y el ahora.





























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