Hay momentos y situaciones en los que los lugares cambian de nombre sin apenas percibirlo. Por ejemplo, la Plaza de la Constitución de Arucas el pasado domingo, 24 de marzo, con motivo del entierro de los 14 desaparecidos en el Pozo de Tenoya.
Plaza de la Libertad, de la Dignidad, de la Reparación…
Todas ellas representan un aspecto de la Historia más triste de la ciudad, y de Canarias entera, donde sucesos parecidos se llevaron por delante a otras tantas personas. No hay nada más triste que una Guerra Civil. Ni nada más humano que las familias castigadas por la represión franquista quieran enterrar, por fin, a sus desaparecidos. Por eso el otro día, la Plaza de la Constitución de Arucas fue el centro de gravedad de la Concordia, de la Tolerancia y del Respeto por los que han sufrido.
La Historia se escribe en Canarias a través de sus pozos: negros, cómplices, traidores y reaccionarios, donde el tiro en la nuca, desatado por los odios del momento, arremetió contra republicanos libres y demócratas. Eso es lo que nos hace falta: más democracia. Y, al menos, Arucas ya ha pisado fuerte en dos ocasiones: en el 2010 y en el 2019.
Lo cierto es que la Plaza es de todos.
¡¡De TODOS!!






























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