Medio español
“Así dijo sentirse el independentista catalán: “soy medio español porque mi madre es murciana”. Es decir, que la otra mitad es catalana. Porque no se puede ser catalán entero y, luego, medio español. Eso sería como sumar 1+0.5=1.5. Y eso no puede ser. Bueno, eso por un lado. Por otro, también señaló el soberanista que “era buena persona”. Y lo dijo así, sin más. Ni siquiera esperó a que terceras personas lo corroborasen, como sería lo normal.
Pues nada, ya tenemos la ecuación completa. Como se considera el hombre medio español y buena persona, todo ello sirve como argumentario básico y mínimo para declarar la independencia. Y, así, nuestro querido profeta se encuentra procesado y en pleno juicio. No sé si los jueces que lo han de juzgar son “buenas personas” o “españoles del todo”, pero estoy seguro de que todo eso se volverá en contra de nuestro querido y amado independentista en cuanto la sentencie se sustancie. Porque, claro, esta gente procesada, al sentirse medio española, también siente que se desprecia su parte catalana. En conclusión: que me estoy haciendo un lío y no entiendo nada de lo que escribo.
Yo, a estas alturas de la película, ya no sé si soy medio español o medio canario, porque también me considero “canarión” y eso viste mucho; bueno, eso creo. También creo que soy “buena persona” y, como nadie me lo dice y yo así lo creo, pues me lo repito muchísimas veces no sea que venga algún advenedizo y me quite el puesto. Y como ahora estoy dedicado plenamente a la hernenéutica, los textos que producen algunos catalanes han captado mi atención: con ellos no llegaré a ningún sitio, pero me servirán de terapia para aguantar las estupideces que todavía tendré que escuchar en los próximos años. Ya verán que, al final, ni hubo declaración de independencia, ni se promulgaron leyes ilegales, ni se sobrepasaron en su interpretación de la realidad de entonces, ni hubo votación ni nada de nada. Y Puigdemont ni siquiera existió. Solo es un triste personaje en busca de autor, que se ha travestido dentro de una viñeta del TBO, que vive en un país imaginario y en una ciudad que habla de guerras pasadas.
Eso es: estoy hablando del pasado triunfal de la raza.
No sé lo que me digo.
Mejor es dejarlo aquí, en esta apartada orilla, no sea que me vaya a caer una querella o “argo”.



























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