Podría ser peor

Opinion

leonilojulio2017En cuestión de nada, suman barajas al castillo. Una tras otra, las van colocando sobre la anterior. La última, qué duda cabe, opaca a la que precede. Nada nos informa, salvo que sepamos recordar con precisión, qué carta está bajo la siguiente. Así, con esa facilidad, se van incorporando las falsedades en el discurso político. Cualquier majadería, sea de quien sea su autoría, se impone con total impunidad. Surcan los aires con celeridad y, por esa misma característica, se esfuman sin dejar huella. Solo la última impacta en las mentes. Por eso, solo por eso, se empeñan en ir superando el tono del discurso. De eso se trata, de demostrar quienes llevan al máximo exponente la barbaridad. La tarea se vuelve harto dificultosa (y agotadora también), no depende del discurso propio. ¡Qué tiempos aquellos!, cuando solo había que fijarse en uno y solo uno, ¡cuánto echarán de menos al bipartidismo! Antes era menos cansado. Y no va con segundas.

La sarta de majaderías, concentración incluida, no aporta ni soluciones ni resulta novedosa. Todo estaba visto con anterioridad. Solo varían los protagonistas. Para ese viaje no se necesitaba tanta alforja. Demuestran, por eso lo hacen, el nerviosismo de unos y de otros por quedarse con los votos de la derecha, extrema derecha y otras direcciones políticas. Incluso, si no fuese una exageración, hasta quienes se han unido al coro sin tener necesidad. Todo por una figura. Aunque también eso sea una más de las falacias que circulan. Nada importa ahora, por qué lo iba a hacer si no lo hizo anteriormente, la figura de esa persona no es novedosa. ¿Qué lo es en el ámbito actual de la política? Supongo que poco, o nada. Todo no es sino una continuada reiteración, de los unos y los otros. También de quienes, vuelvo con ello, sin tener vela en el entierro se sienten concernidos. Ya sabrán cuál es el motivo, al menos que tengan el valor de exponerlo con claridad. Independiente de la inquina personal que le tienen al Secretario General.

Salvo las reyertas internas, diríamos entre las distintas familias, tal y como ha venido siendo signo de identidad, el resto de los oprobios de los últimos días, son también algo consustancial a la derecha. Mientras que están en el poder, cualquier acción es vista con total normalidad. No sucede así cuando no lo ostentan. Es el signo de la patrimonialización del poder. Siempre lo consideraron como algo propio, cuando no lo poseen les surge un rencor irrefrenable. De ahí, tal y como se pudo comprobar en el fiasco de concentración en Colón, que trasladen sus argumentarios a las huestes. Esas que con ciego fervor les siguen, sin ocuparse de los motivos. Por eso, sin saber qué, van repitiendo mensajes. Lo peor, que esos mensajes están impregnados de mentiras.

Una vez más se repite la misma situación. Cuando el PP ostenta el poder, cuando hace noche en La Moncloa, nada sucede y todo forma parte de la normalidad. Es la época en que se gestan los grandes acuerdos de Estado, con la anuencia del resto de las organizaciones políticas. Es cierto, con la llegada de las nuevas fuerzas políticas es una situación de mayor dificultad. No tanta como cuando es el PP quien forma parte de la oposición. En tales casos, ahora lo sufrimos, andan dando palos sin ton ni son, paquípallá, por ese recelo que les asfixia y la rabia que cultivan al no ocupar el poder. Tal es, que como viene sucediendo en la época actual, quienes dicen defender a ultranza la Constitución, quizá solo lo hagan con la que les beneficie en sus intereses. De no ser así, no se explica la razón de desconocer la moción de censura como un procedimiento constitucional.

De todos modos, todo este carajal tiene otros motivos. La intensidad de la bulla, es directamente proporcional al número de noticias que les afectan. Me refiero, a los recientes informes de la UCO, donde se pone en evidencia la corruptela que les adorna. Todo presunto, claro. Con el ruido, miren por dónde, han ido ocultando las noticias que les afectan. En un modo u otro, hemos ido acercándonos a sus maneras de orientar las miradas. Nos han llevado hasta su terreno. No solo por los informes policiales, también les preocupa cómo ya no poseen el monopolio de la derecha. Hasta hace unas fechas, toda ella pasaba por sus filas y orientaba el voto –salvo pequeñas desviaciones sin importancia electoral– hacia sus intereses. Ahora, con la irrupción de Cs primero y VOX después, ya no son hegemónicos en la derecha. Vean si no, la situación andaluza y, peor aún, la estatal. Si hacemos caso a las encuestas, al menos un poco, queda patente su pérdida permanente de apoyos electorales. Podría acabar, el insultador Casado, por los mismos derroteros de Hernández Mancha. Eso no sería bueno para él, aunque podría ser peor.


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