Enigmas a la revitalización de nuestra economía

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaEl rumbo social nos impulsa a hablar de los extremismos, esos característicos movimientos políticos que marcan la derecha acérrima ode la izquierda inconformista, basados en el idealismo del liderazgo para motivar la plebe. Estamos en una deriva inasumible para la economía europea de constantes variantes insufladas por el desencanto internacional hacia sus principales gobiernos, solemos inhibirnos en lo que concierne al a política europea, como si el hecho puntual de sus elecciones no fuera con nosotros y no tocará para nada los recursos de una sociedad desorientada en la búsqueda de empleo, versátil en iniciativas, pero nula a la exigencia de los tiempos.

Familias enteras son excluidas de nuestra sociedad, colectivos vulnerables marginados y una presencia suspendida de un hilo nos dicta el enfoque no sentido de que la economía va bien y el aumento en el empleo sigue un ritmo anhelado de progresión constante, un enigma que tan solo es visible en las grandes empresas líderes de nuestro parqué bursátil y no en los recursos de los hogares que sienten como la energía eléctrica va aumentando en coste, el gas no se enciende en muchas viviendas por falta de dinero para abonar sus necesidades básicas y ni siquiera el agua potable es apenas asumible con el pago de la comunidad de propietarios por muy humilde esta sea.

La sociedad española se siente impotente ante tanta vorágine de penurias en miles de hogares, familias que en apenas una década han pasado de una calidad de vida aceptable y un bienestar social emergente se ven ahora abocadas a las bolsas de comía que diferentes organizaciones ponen a si servicio para abortar el hambre. Las entidades bancarias, esos espacios que entregaron a la ligera hipoteca a manos llenas son ahora cuevas de por vida de la economía de los que se situaron en calidad de titulares de préstamos consentidos con el amparo de la vivienda como mercancías incluso el bien preciado de los que nunca vieron el peligro de hace se prestatarios subsidiarios. Esas mimas entidades que hora vierten ingresos con beneficios generosos que invierten fuera de nuestras fronteras se sirvieron de nuestros ahorros, con la aprobación del Gobierno y lucraron su perdida en Poo tiempo, engañando al sistema, usando los mecanismos d ella ley con intereses propios y el servilismo de una sociedad que fue cogida de imprevisto por flacas polinias.

Pretenden que olvidemos la crisis que seguimos sufriendo y hacernos creer que las aguas vuelven de nuevo a su cauce y no tengamos en cuenta la riada de pobreza que se ve en nuestro entorno, se sienten con la legitimidad de decirnos que es posible retrotraernos al tiempo disfrutar de nuevo de la vida que teníamos, de los bienes de los que disfrutamos y de la alegría de una economía que no supo en ningún momento prever lo que se le venía encima.

El armamento político insustancial que tenemos delante no es lo alentador que pretenderíamos todos y todas los que de alguna manera hemos sentido la pérdida prolongada de poder adquisitivo; son esos populismos los que quieren hacerse dueños absolutos de nuestra confianza, volver a servirse de ella para abortar el descenso en la esperanza de revivir de nuevo un pasado apenas difuminado entre decretazos parlamentarios, nada sustentados por aquellos y aquellas que se sienten poderosos en sus escaños y deslegitiman cualquier conducta que se salga de los intereses partidistas de cada cual.

Los diferentes enfoques a los cuales se sujeta la política española nos convierten en el próximo país en sentir el extremismo presente de la ultra derecha vencedora en las últimas elecciones andaluzas; un movimiento que trae consigo viejas posturas y sencillas normas; todo lo que se salga de lo estrictamente ejemplo de familia de los años sesenta será evitado, la clase adinerada junto con los recursos de los que se abastecerán estos futuros gobernantes vendrán derivados de la diferencia entre las ventajas de la que se servirán los que manejen la administración, los benefactores de las herramientas para hacerse patente y la nula aportación de la mujer en igualdad de condiciones, salarios y equidad laboral.

En definitiva, si por un lado tenemos la derecha apremiando para abrirse paso entre la incredulidad social, por el otro lado tenemos a una izquierda como casi siempre, inútil en gobernanza y leer de complejos e intereses personales, solo nos queda mirar al cielo implorando que la libertad al menos no sea objeto de compra venta y los derechos ciudadanos extrapolables a ellos. Solo la coherencia, el sentido común y la observancia de la honradez de la élite política tendrá el premio que se merece, el mismo que la sociedad Esnaola debe corregir en sus votos y no caer de nuevo en el enigma del populismo como vertiente de soluciones tempranas


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