Desde el primero de octubre de 2013, Juan Mateos Montesdeoca, “Juanillo”, como es conocido popularmente, es el relojero de la iglesia de Santiago.
El puesto se lo ofreció Miguel Rodríguez el Sacristán, quien desde el año 91 venía encargándose del mantenimiento del reloj, una tarea que con el paso de los años se le estaba haciendo pesada, por lo que habló con Juanillo para ofrecerle el cargo.
Juanillo no se lo pensó dos veces, ya que la hacía ilusión andar con la vieja maquinaria, y desde entonces, dos veces en semana, sube las escaleras de la torre del templo matriz galdense, para darle cuerda y hacer las labores de mantenimiento del reloj.
A veces, si el reloj se descuadra y no da la hora exacta, Juanillo recibe el correspondiente aviso, y cumple a la perfección con su función de relojero.
Para la noche de este 31 de diciembre, Juanillo lo tiene todo controlado, y por si acaso, estará pendiente para que el reloj de la hora como corresponde, y los galdenses, desde la plaza de Santiago reciban al año nuevo.
Juanillo hace este trabajo de forma altruista ya que no cobra ningún dinero por esta pendiente del reloj. Lo hace porque le nace, porque le gusta, y piensa seguir dándole cuerda al reloj mientras el cuerpo aguante.
































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