Microrrelatos: "La visita"

Eulalio J. Sosa Guillén Lunes, 24 de Diciembre de 2018 Tiempo de lectura:

eulalionuevaHoy ha venido Laica a verme. Estoy afiebrado, agobiado por dolencias que aletargan mis músculos y mi ánimo. Reposo sobre el lecho, inapetente a todo lo mundano. Desprecio los habituales alimentos y no encuentro sabor en las palabras de los amigos. Advierto un decaimiento por todo lo que no sea soledad. Me temo que mi alma este enfermiza. El médico no advierte nada, salvo que le recuerdo a un melancólico muchacho enamoradizo y sonríe. Pero hoy, ha venido Laica a verme.

En un descuido de la criada se ha colado. Entró sumisa, arrastrando las manos y los pies, con el rabo entre las patas, algo medrosa. No tiene costumbre de frecuentar mis aposentos. Sin embargo, me añoraba y se atrevió a visitarme. Creí que tiraba el Belén, mas no. Rodeó la cama y puso sus patas delanteras sobre el edredón con la suavidad de las mariposas. Sentí su entrecortada respiración y la lengua lamiendo mi mano. Me incorporé a duras penas, acaricié su cabeza imprimiéndole confianza y sus belfos humedecieron un poco el embozo. La miré compasivo. Es vieja y cargada de años. Sus lagrimales estaban empapados y apenas ve. El “tictac” de su cansino corazón era casi tan débil como el mío. Se tumbó sobre la alfombra, estiró su cuerpo peludo y tricolor. Cruzó sus patitas delanteras y apoyó el hociquillo suspirando caninamente, preocupada por mi salud. Me acompañó largo rato.

Esta tarde haré un esfuerzo, he de llegar al escritorio y anotar en mi diario que hoy, día de Navidad, ha venido Laica a verme. Aquella criatura vagabunda que rescaté de entre las ruedas de los vehículos y las patadas de los hombres para cobijarla en la caseta del jardín. He de hacerlo por nuestra larga y vieja amistad. Su visita ha despertado en mí nuevas ansias de recuperación.

Dedico este pequeño corto navideño a los más peques de la casa y a sus padres, que en estas fechas compran una mascota y, por verano, al crecer, la abandonan en descampado, como un osito de peluche que se cae por la ventanilla del automóvil en anda. ¿Somos dignos compañeros de viaje de estos seres?

Eulalio J. Sosa Guillén


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