Que la verdad amarga
Es imposible que un escenario tan hermoso como es el Puerto de Las Nieves, con un Tamadaba que desciende elegantemente descalzo hacia el mar, con unos colores en un atardecer, desde el violeta al rojo pálido, o el gris cuando ya comienzan a caer las primeras horas de la tarde.
SI, LA VERDAD AMARGA. Cuando he podido comprobar, hace años, que en un mar tan hermoso se podía construir una mole de cemento hiriendo las profundidades de un mar sonoro. Estoy completamente de acuerdo en salvar Agaete, no precisamente del muelle, sino también del medio ambiente, de las construcciones que se hacen, de la falta de una línea arquitectónica para lograr una estabilidad como debe ser el llamado SALVAR AGAETE.
Conocí un Puerto de Las Nieves, sereno, con olas envueltas en caracolas, de una belleza incalculable, animadas por poetas, pintores, artistas que venían y se enamoraban de sus atardeceres, barcas varadas en la orilla y mujeres vestidas de negro, esperando que las barcas llegaran a la orilla para recibir a sus maridos, a sus hermanos... estampas que me hacen recordar a escenas lorquianas.
Hoy ya todo pasó, es ley del tiempo, pero también es ley de recordar y animar a todos para defender nuestros derechos y que nuestro mar y nuestro entorno sean, para los que vienen detrás de nosotros, la estampa hermosa que nos ha dado la naturaleza.
¡NO AL MACRO MUELLE!
































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