Entre san Canuto y la maría
Si fue pura coincidencia, qué casualidad. Pero la ordenada mente del señor Iglesias (secretario general de Podemos) acaso no dejó pasar el momento y aprovechó que la institución católica celebraba la festividad religiosa de san Canuto (acabo de oírlo en Onda Cero) para proponer ese mismo día la liberalización del consumo de cannabis sativa,cáñamo o marihuana (mariguana).
A fin de cuentas la hierba (yerba) forma parte de la cotidianidad social de nuestra gente menuda tanto como el vodka finlandés, el ron arehucasense o la ginebra española
Pero no son sus únicos nombres, ya se conoce la riqueza léxica del español. Tiene tantos que el escritor Jorge García-Robles publicó (2013) Antología del vicio. Aventuras y desventuras de la mariguana en México. Algunos de ellos están sacados de obras literarias (“¿Le hizo daño Doña Juanita?; dama de ardiente cabellera”...) y de la comunicación oral (“doradilla; tostada; verdolada; madrastra; morita; mota; nena; pochola; yesca; zacate”...). Otras construcciones (“agarrar el avión; darse un tris”...) se refieren a la realización práctica, es decir, a la extasistación.
Solitario tabaco inglés –Rothmans, Benson & Hedges, Players...-, por cierto, que los fines de semana nos iniciaba en la hombría desde los quince añitos galdenses.
A fin de cuentas la hierba (yerba) forma parte de la cotidianidad social de nuestra gente menuda tanto como el vodka finlandés, el ron arehucasense o la ginebra española (desconocen la de Ingenio). Corren en sabatinos botellones (Parque Romano, por ejemplo), cuyos desechos acumulan a veces ordenadamente -asiadita juventud- hasta la llegada de las brigadas de limpieza cuando el alba aún no ha comenzado a despuntar.
O como días atrás, costa norteña, cuando la emanada fragancia llevó a tres zarapitos a gráciles juegos volátiles cual enhiestas aves trasmutadas, felices y pletóricas entre embelesos y arrobamientos: cuatro veintipocoañeros pollillos hacían de fumíferos fumeros a poca distancia como premio a la ardua labor de liar petardillos de maría marroquí entremezclada con el rubio tabaco inglés, más revolucionario cuanto más difícil de conseguir.
Solitario tabaco inglés –Rothmans, Benson & Hedges, Players...-, por cierto, que los fines de semana nos iniciaba en la hombría desde los quince añitos galdenses. Ya con diecisiete, la virilidad manifiesta: un Krügito de cuando en cuando y algún Mecánico Blanco o Progreso... con menos asiduidad, mismamente, pues estaban en juego garganta, pulmones y adláteres respiratorios (el serrío arrancaba desde las más profundas interioridades). Incluso las conducciones estomacales se sentían afectadas y llegaba la flojera diarreítica así de sopetón, traicionera ella. (Sigo sin saber la diferencia entre un Mecánico amarillo y el porrito.)
Obviamente, el campo de actividad del Partido Socialista Popular del profesor universitario y excalde de Madrid (lo apoyó el PCE) era mucho más restringido que el de Alianza Popular.
No obstante, el señor Iglesias llega con treintainueve años de retraso: don Enrique Tierno Galván -el “viejo profesor” para sus devotos exalumnos y seguidores o “el búho rojo” para la ultraderecha universitaria de 1936- ya proporcionaba canutos a quienes asistían a sus mítines políticos en algunos barrios madrileños allá por 1979 (decíase). Eran la progresía, el desenfreno, la internacionalización... cual universitarios franceses del 68 y soldados USA llegados de Vietnam donde la corrupción (empresarios norteamericanos y el régimen dictatorial survietnamita) movía inmensas fortunas con todo tipo de drogas: durante 1968 hubo 568 000 soldados USA en Vietnam.
Obviamente, el campo de actividad del Partido Socialista Popular del profesor universitario y excalde de Madrid (lo apoyó el PCE) era mucho más restringido que el de Alianza Popular. Al paso de los años, sin embargo, Tierno Galván llegó a ser respetado y votado por mucha gente de la derecha civilizada, fehaciente prueba de tiempos cerebrales pues la libertad recién estrenada unió más que distanció (no toda la derecha era franquista. ¿Y hoy?). La recuperación de Madrid como ciudad cultural, europeizada, permisiva y respetuosa le valió la reelección (1983). Fueron años de cultura política, políticos muy alejados de mediocridades actuales, cabezas cargadas de Ideas, pensamientos, raciocinios y capacidades. O tempora, o mores! (‘¡Qué tiempos, qué costumbres!’). ¿Qué hacen políticos de hoy sin reflexiones, cavilaciones, pensamientos?
El señor Iglesias, obviamente, no tiene mentalidad de liberalismo económico radicalizado en jóvenes mandos de Ciudadanos y Partido Popular (la ausencia del determinante “los” como inmediato antecedente de “jóvenes mandos” reduce su campo numérico). Por tanto, el barbado dirigente impone una condición, ingenuidad: debe ser el Estado quien se encargue de su explotación.
Porque es costumbre y tradición en los gobiernos españoles privatizar las empresas rentables y estatalizar las improductivas...
Pronostica que tal actividad comercial produciría pingües beneficios. Estos, a la vez, podrían usarse para la mejora de servicios públicos, especialmente los de riguroso contenido social (sanidad, educación –enseñanza-, vivienda, trabajo...). Clientes, lo que se dice clientelismo mariano, no van a faltar: incondicionales de pochola los hay a miles, decenas de miles, por doquier...
Ahora bien. No sé si es candor, inexperiencia o coherencia. Pero debe saber algo: no obstante el monopolio estatal, y aunque los puros jóvenes del PP y Ciudadanos solo conocen el producto por referencias, es seguro que apoyarían su propuesta en el Parlamento: a fin de cuentas tal enriquecedora actividad mercantil sería inmediatamente privatizada desde el día siguiente al de su toma de Moncloa, juntos de mancomún o de uno en uno, indistintamente.
¡Oh, la dama de ardiente cabellera! La conocí en Smara, pleno desierto del Sájara, febril actividad guerrera.
Porque es costumbre y tradición en los gobiernos españoles privatizar las empresas rentables y estatalizar las improductivas... asentados dos principios: uno, el neoliberal (“El sector privado gestiona mejor que el sector público”). Otro, el de los trasvases (véase la consejería canaria de Sanidad). Así se viene practicando desde el correspondiente al señor González (me suenan Galerías Preciados, Seat, Marsans...) hasta el penúltimo del señor Rajoy (AENA...) con el intermedio del señor Aznar (Enatcar, Santa Bárbara, Tabacalera, Argentaria...). Es el llamado “Capitalismo de amiguetes”, pacto entre el poder económico y el político: las empresas imponen a su gente en puestos políticos claves; una vez prestados los servicios, esa misma gente vuelve (son las puertas giratorias) a los órganos de dirección tal consejeros.
Por tanto, sueña sueños el señor Iglesias a pesar de sus buenas intenciones. Y que nadie haya criticado su propuesta es la constatación de que los números ya están hechos y la conclusión ultraliberal se impondrá como definitiva: resultaría muy rentable la empresa pública para, en tiempo prudente, ponerla a la venta. Así, incluso hasta se evitarán los intermediarios callejeros y todo resultaría absolutamente legal.
(¡Oh, la dama de ardiente cabellera! La conocí en Smara, pleno desierto del Sájara, febril actividad guerrera. Era pura e, incluso, hasta tomasmoralesana: “Reía en el crepúsculo su risa de cristal”. ¡Enamoró a tantos...!)































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