“Y nunca te he de olvidar. En la arena me escribías.Y el viento lo fue borrando.Y estoy más solo mirando el mar”. Se estremecía el alma de pura emoción, al escuchar cantar a Ramón Armas, la tonada del viejo amor.
Ramón Armas se marchó esta semana, y su marcha ha dejado a Agaete, sin una de sus voces cantoras más hermosa.
Ramón formó parte del recordado grupo musical Los Muchachos, con amigos de toda la vida como Miguelo, José Luis y Toba, quien también se marchó muy temprano. Siempre fue uno de los muchachos, de aquel grupo de jóvenes que terminaban la noche festiva recorriendo las calles, guitarra en mano, meciendo los sueños de los vecinos, con los boleros de toda la vida, haciendo grande el legado musical de la villa marinera.
La guitarra de Los Muchachos llora desconsolada porque "Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar ni con las aguas de un río".
El cielo está más azul que nunca porque la azulada mirada de Ramón lo ilumina, y Agaete no lo ha de olvidar, porque su voz seguirá sonando en la serenata que recuerda con amor el corazón.





























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