Aunque parezca una playa acotada por edificios más o menos altos, para nada es así.
Es el camino que nos conduce a la otra parte de la isla: el mar que nos rodea, representado en esta ocasión por la Playa de Las Canteras: novelera, cosmopolita, bulliciosa y, en los días azules, expande la sonrisa de quienes la visitan. Es un verdadero y auténtico remanso de paz, donde el vaivén de las olas se muestra suave y tranquilo: no desea molestar a los que en su arena se encuentran.
El mar, horizontalizado, abre los caminos de la imaginación, de las ilusiones y de los recuerdos más soñados que vividos. Tendemos a interpretar el pasado y, en ese trance, lo acomodamos a nuestra forma de ser y pensar.
Mientras tanto, el Atlántico sonoro nos va ofreciendo en cada ola una página nueva de la vida.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220