En el Catalina Park, las mañanas se suceden como siempre: cartas, dominó, ajedrez, risas y comentarios que se expanden por todo el emblemático lugar.
Mantiene el Santa Catalina su sabor, su estilo y su manera de entender la vida como algo lento, parsimonioso, en medio del rebumbio general: turistas y transeúntes que dan vida a un lugar entrañable, nuestro y original. Es cierto que los tiempos han cambiado y que la vida se sucede en el mundo digital; pero no es menos verificable que la autenticidad es mirar al otro a los ojos.
Y ello sucede cada día en el Catalina Park.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220