Diálogos incorrectos vertidos en las rocas
Cuando lo “políticamente incorrecto” se nombra con el único propósito de tapar un ideal de CONDUCTA la conclusión es fácil, argumentar semejante ordinariez provoca una rápida reacción, esa deficiente política a la que se alude cae de bruces en una “grave sintomatología cobarde” repleta de banalidad, rayana en la incoherencia y envenenada de ideologías extremas.
Esa es la alternativa pragmática que se incoa el reluciente máximo representante de una vertiente política hasta ahora repudiada por sus constantes varapalos conspiratorios causados por la corrupción extrema a La que sus antecesores se afanaban. Ahora, recién estrenado el despacho de la calle Génova, el Sr. Casado toma las riendas de un caballo desbocado que dejo sudado el anterior Presidente del Partido Popular, Sr. Rajoy y que tenía bien domado con la fuerza de la fusta sobre el lomo desnudo su actual confesor el Mesías JM. Aznar.
Pretender pasar de puntillas sin un programa conveniente a las necesidades sociales se me antoja harto difícil, dada la indignación que viene de antaño causada por los recortes y una austeridad insana que infectó de miserias, necesidades y desesperanza la vida de una inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas españoles. Intentar acomplejar un Gobierno endeble producto de una moción de censura que ya tardaba demasiado, pinchando el globo del tiempo para hacerles sucumbir antes de lo que la ley les permite tiene unos riesgos a los que el joven político de buen porte y erudita demagogia no parece preocuparle demasiado. Mejor hacer que el socialismo caiga a la sima de la oposición junto a quienes tuvieron a mano saldar la década actual con un gobierno de izquierdas y antepuso el poder a las necesidades sociales que apremiaban a la ciudadanía.
Con la tesitura migratoria encima de la mesa sobran diálogos absurdos que contribuyen a generar ansiedad a una parte de la sociedad menos sensibilizada con los derechos humanos, la solidaridad y la empatía que el pueblo necesita a dosis agigantadas. España cae sin darnos cuenta en una dinámica de envejecimiento real, la sociedad necesita de sociedades que migren a nuestro entorno para proteger el crecimiento poblacional y la economía nacional. Pero lo que no necesita nuestro país es un charlatán obstinado en llegar al poder cuánto antes, al estilo de aquél de la formación morada que pretendía acaparar ministerios por lenguaraz y hedonista. Mesura, esa es la palabra que atesora el valor del diálogo, una labor planificada entre todos para que el conflicto migratorio no se nos vaya de madre y sirva tan solo a intereses ideológicos y partidistas; ser como el líder italiano, el húngaro o los países nórdicos no pasa por mi mejor preferencia, España siempre ha sido lugar de amparo, progreso y esperanza para sociedades que a lo largo de los años han llegado nuestras costas camino del resto del continente europeo ¿Nos hemos vuelto ahora de la vertiente xenófoba del cierre de nuestros puertos y el vallado de las costas al más puro estilo americano? Necesitaremos más temprano que tarde a muchos y muchas de los que ahora desconfiamos y somos reticentes a su llegada pues nuestras generaciones futuras serán plurales como han sido las antiguas y algunas son todavía; mezclas de costumbres, razas, culturas y anticipo de que queramos o no, parte del progreso de nuestro país erradica en la llegada de migrantes sean de uno u otro origen o punto de salida.
¿Políticamente incorrecto? Já, más bien diríamos “absurdamente incomprensible” Sr. Casado, tan digno y prestado a trastear en informes con los que desbancar un Gobierno transitorio producto de una moción de censura, no nos hable de proteger a la familia o de que los socialistas tuvieron la culpa de todo lo que hizo el Partido Popular para rellenar el pozo de la miseria con más miseria vertida; ¿”Buenísmo” llama a reclamo? Vamos por favor, que es usted un universitario de esos de pro, de los que no tienen, por el momento, causa pendiente con el valor de su tesis o examen fin de carrera Sr. Rivera.
No obstante estamos mal en política, la derecha ya son dos aunque no puedan ni verse, la izquierda dicen ser otros dos, aunque estos, al contrario que la derecha, se quiebran en populismos mediocres resumidos en palabras de diagnóstico recurrente. La izquierda tuvo la oportunidad del siglo en ganarse un buen botín llevándose el Gobierno a su orilla pero pudo más la soberbia que la inteligencia solidaria integradora y se nos fue al carajo; ahora la derecha usa la flojedad del Gobierno para deshacer su paciencia y pronto, más temprano que tarde, tendremos más elecciones, y no precisamente las municipales o a la gobernanza de las comunidades que esas ya marcan el segundero de las probabilidades.





























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