Tienen algunas ventanas, en distintos momentos del día, la facultad de ocultarse y convertirse en espejos, para devolvernos la imagen que tenemos detrás. Claro que eso solo ocurre en ocasiones determinadas, cuando en los días luminosos del mes de octubre todavía sigue luciendo el sol, antes de que las nubes lo cubran todo en las siguientes semanas. Casas y montaña lejana es lo que vemos en un marco peculiar. Pero no crean que detrás no hay nada; sí y mucho: es una casa viva; vieja pero que todavía camina y el bullicio de los nietos la inunda cada fin de semana. No nos engañemos: las ventanas esconden realidades imaginadas y, mientras tanto, reflejan otras.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220