El Edén perece frente al infierno del interés economíco

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaLa posición intransigente de algunos países cabe resaltar que no es nueva,, antes de que la crisis viniese a devaluar la divisa los menos confiados de la potencia de la UE supieron guardar la ropa y sus caudales mediante normativas puramente creadas para tranquilidad de sus respectivas incursiones bursátiles y alejarse de la conflictiva situación financiera de la bolsa europea.

El dólar sube a ritmo acelerado, buscando la primacía perdida con la salida del euro a los mercados internacionales, arropado por la obsesiva y desafortunada para el clima mundial con “el recrudecimiento” del sector petrolífero y vuelve al protagonismo en el escenario de la economía, haciendo estragos en los mercados por el alza en los precios del crudo que perjudica notablemente la estabilidad de la situación económica europea, saliendo con apuros de la recesión de los últimos doce años. Me resulta imposible resumir en pocas líneas la ofensiva americana sabedora d ese gran potencial, infravalorada tal vez por poderíos bélicos o tratados internacionales que se cambian de lugar cuando la situación acontece, somos simples observadores de lo que los demás atienden, débiles en las formas, mal encajados en la diversidad de la UE, caemos en constantes trampas financieras que provocan repercusión en la sociedad y nos deslizamos por suelos demasiado pulidos en los parqués estratégicos que alimentan a las principales economías europeas.

Seguimos incapaces de visualizar desde un positivismo no especulativo la realidad del problema, sin tener consciencia del enorme poder de nuestro clima en afianzar el mercado y la fuerza de las nuevas energías, obcecados en no atender la gran diversidad de fuerzas naturales que nos rodean, las cuales pueden hacernos más independientes en las fórmulas de las energías renovables.

El Planeta se calienta de forma progresiva y en este país nada se hace para remediarlo y buscar aprovisionarse de bienes naturales en declive; el agua, ese maná de vida del que el ser humano depende se derrocha a ritmos desorbitados por la carencia de embalses o pantanos que recoja las tan necesitadas lluvias y nevadas. Zonas a punto de desertizarse en las que las huertas carecen de líquido natural con el que regarlas ante la más absoluta dejación de las administraciones.

Pero en lugar de tomar las riendas del progreso para abastecer de energías naturales al país, nos mostramos flexibles con todo lo que provenga de otros lugares, sin sentido de Estado eficaz que dé muestras evidentes de saberse envidiados por el clima que nos otorga la naturaleza, valorando acertadamente la inversión a futuro que compensará el aire que respiramos y el entorno que habitamos y por el contrario, nos mostramos faltos de compromiso con un futuro en el que las materias primas serán un error fatídico que colmará de penurias la Tierra. El mar se calienta, el agua de los océanos sube y los organismos mutan de manera alarmante; el ser humano, consciente de su supremacía e inconsciente en con su ego, vive en la ignorancia de saberse poderoso y concentra todo su esfuerzo en las nuevas tecnologías, las que no fabricarán agua para todos, oxigeno natural para respirar y esperanza de vida natural.

Pese a todo este aluvión en defensa e interés por la naturaleza, el deseo se convierte en un grano de arena en una montaña de barriles de petróleo que ennegrecen el paisaje; una esperanza y un grito sostenido en el aire para que nos demos cuenta de una vez por todas de que el Planeta se agota y poco podremos hacer contra la falta de argumentos naturales de los que echar mano.

Tal vez esas pequeñas naciones a las que la tecnología no llega por falta de interés, el aire no se revuelve de moléculas infectas y la ingenuidad es la flor que alimenta sus familias, con la contribución de sus riquezas naturales, se conviertan en unos decenios en economías florecientes a las que llamar para pedirles auxilio, para fabricar oxigeno natural sacándolo de su rico entorno.


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