Corrupción, sinergia de poder político
Me desconsuela la vulgaridad de ciertos personajes que fueron gente importante del poder estatal, patronal o sindical; irónicamente despreocupados de todo lo que suene a conspiración, corrupción y delincuencia en lo que fue el ejército de correligionarios puestos en las bancadas del Parlamento como garantes de la sociedad española.
Me atrevería a decir, no sin pensarlo dos veces, que la prepotencia de unas personas elegidas para salvaguardar los intereses del país, se sirvió de la decencia social y osaron reírse a espaldas de la ciudadanía, amasando cantidades infectas de dinero producto de un hurto del que nadie sabía nada. Sin embargo, los hilos de la justicia son imparables y comienzan a desentrañar las telas de araña urdidas por delincuentes de guante blanco bajo el escudo de su posición en las administraciones o sus cargos de aparente honestidad; compatibilizando en ocasiones trabajo y labor venido de la mala costumbre política para conseguir remuneraciones generosas con el uso de las puertas giratorias.
La palabra corrupción ha venido para quedarse todo el tiempo que necesite la justicia en desbaratar clanes políticos al más puro estilo mafioso; todo llega a saberse cuando las herramientas judiciales y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado comienzan su asalto al núcleo del hampa política, descubriendo miembros de estos clanes en lugares de privilegio insospechado, confiados en una impunidad fabricada para tal fin.
Puede que al final la justicia nos respete y sea igual para todo aquel, o aquella, que mantenga un flirteo con la ilegalidad, sin beneficio alguno por cargo o clase social. Pero cuando este flechazo de avaricia se demuestra que el que tiene el arco para lanzar los dardos del ansia monetaria viene de la mano del democráticamente elegido líder, más nos afecta directamente saber que damos el poder en demasiadas ocasiones a quien no se lo merece.
Debemos tener en cuenta el hecho lamentable de que nos enfrentamos a una arritmia social compulsiva, producto de la convulsa situación política que atraviesa España; afectada de muestras evidentes de manipulaciones sociales con las que revertir en un más que opaco interés económico, argumentando salvaguardar los propios de las diferentes regiones intervinientes que conforman el país
Toda esta profusión de acontecimientos es motivo más que suficiente para que la clase política tome riendas en el asunto y se sirva presentar soluciones presumibles a escenarios difusos; la sociedad española merece un amago de honestidad de la clase política y a su vez, un gesto de abrumadora responsabilidad en sus actos.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.220