Editorial Mercurio acaba de poner en las librerías canarias el libro La muerte en la sociedad tradicional. Espacios, halos, costumbres y miedos, último trabajo del historiador y cronista oficial de La Aldea, Francisco Suárez Moreno y colaborador de este medio. En un formato de 18x20 con un volumen de 262 páginas, a todo color, al precio de venta al público de 20 euros.
La obra se presentará el próximo sábado día 05 de mayo, a las 12,15 horas, en el Centro Municipal de Cultura de La Aldea, en la clausura de las XXVI Jornadas de Patrimonio del Proyecto Comunitario de La Aldea. Y poco después, el 27 de mayo, se hará en Mogán, en la presentación del programa de las Fiestas Patronales de San Antonio El Chico. En ambos municipios la obra será presentada por el doctor en Filología hispánica, don José Miguel Perera, codirector de BienMesabe.Org, revista colaboradora de la edición y técnico responsable del cuidado y correcciones de la misma.
En este libro se recogen los resultados de un largo proceso de investigación de varios años sobre la legislación, prácticas y costumbres forenses de la sociedad tradicional canaria. Ofrece una especial dedicación a los ocho municipios del Partido Judicial de Guía de Gran Canaria, con una parte dedicada a los espacios fúnebres: una historia de 25 cementerios, una docena de ellos desaparecidos. De Moya estudia tres, de Guía cinco, de Gáldar cinco, de Agaete, Artenara y de Tejeda dos en cada uno de estos pueblos, de La Aldea cuatro y de Mogán dos, la mayor parte de ellos de la primera mitad del siglo XIX.
Tras los capítulos iniciales referidos a la cultura de los difuntos y los cementerios canarios, se estudian con más detalle los espacios, hechos y costumbres que se dieron hasta mediados del siglo XX en la comarca del Suroeste de Gran Canaria, una amplia dimensión geográfica insular fraccionada entre los municipios de Mogán y La Aldea, cuyos dos ayuntamientos han colaborado en esta edición. Y en la parte final se hace referencia a la evolución de la práctica forense legal de las muertes violentas, praxis implantada a partir de 1866 y centralizada en la cabeza del Partido Judicial de Guía de Gran Canaria, donde en la trasera de la ermita de San Roque estaba destinado un cuarto destinado a practicar las autopsias, adonde llegaban los muertos sobre parihuela a hombros de mozos tras recorridos kilométricos de uno a dos días de camino, en algunos casos desde Mogán sobre barquillos de vela.
Este nuevo trabajo de Suárez Moreno, colaborador de este medio, nuestro amigo Siso, se encuadra en la disciplina de la Etnohistoria, una novedad historiográfica por su metodología y contenido, ya que trata de forma integrada y científica los aspectos históricos con los del pensamiento y costumbres sobre la muerte desde las creencias en las ánimas y la praxis de los últimos animeros (personas que se decía que hablaban con los muertos, una de las que estudia es la figura de Cha Zaragocita la de Lugarejo), junto a decenas de cuentos de gente mayor sobre halos, almas en pena y miedos y otros aspectos de la cultura de los difuntos, donde se trata hasta el tema de la fotografía fúnebre a niños, a entierros y a cementerios por el día de los Finados. Sobre este extremo se insertan además cuadros que cuantifican y determinan la ubicación espacial de 186 cementerios canarios, así como otras imágenes como bodas con luto, primeros recordatorios y esquelas y dibujos de recreación histórica cementerial. Esto da a la obra, en su conjunto, un barniz didáctico sobre este tema de "tanto fervor, temor, tormento y dolor de nuestros abuelos y abuelas del ayer con respecto sus seres querido en el más allá" según señala este autor.



























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