No tengo ni idea de arquitectura, sin embargo, siento que nuestra Catedral se parece, o se da un aire, a las iglesias que los conquistadores levantaron en América Latina. A mí me hace recordar a la de la película “La Misión”; salvando el entorno, claro.
Lo cierto es que la nuestra, vista desde lo alto, no solo resulta más grande, sino que su proyección en el mar parece indicar el camino hacia América. Así que la Catedral también es un faro para navegantes, un punto de referencia en el mar Atlántico.
Solo sé que en los días azules y luminosos, la piedra que adorna su estructura parece elevarse con el fin de destacar aún más su majestuosidad. Las ciudades parten siempre de una iglesia; luego, a su alrededor, se expande el lugar para después convertirlo en ciudad.
La Historia se nos echa encima, a poco que prestemos atención.






























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