Obras son amores y no buenas razones, dice el refranero popular, y esto se puede aplicar a lo que pasa en el barrio galdense de San Isidro, donde con hechos se sigue haciendo comunidad. Prueba de ello es el acto de este domingo, con la inauguración del ascensor del local vecinal, muy demandando por los mayores del barrio, y con un almuerzo en el que mayores, jóvenes y pequeños, compartieron la buena vecindad.





























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