Presupuestos impresentables de representación propia
No debemos asentarnos en la tristeza por la inoperancia del sistema público en atender a las personas con un alto índice de probabilidades de caer en la exclusión social, por su libertino proceder en los Presupuestos Generales del Estado 2018 en los cuales margina ostensiblemente la Ley de Dependencia y abruma su inspiración belicista sumando en la partida de recursos militares.
Lo del compromiso con la mujer estos pasados días en los que las ínfulas prometedoras de querer avanzar en pos de la lucha contra la violencia de género con nuevas y más eficaces partidas presupuestarias nos ha dejado boquiabiertos; donde dijeron doscientos se quedan en ochenta, es decir, que una vez pasado el luto administrativo siguen con sus inútiles propuestas, adquiriendo con ello una nueva negativa de los partidos en la oposición que sin ser demasiado dignos de confianza, si por el contrario mantienen su posición dura en favor de acabar con una lacra que ya va siendo demasiado ostensible en poco tiempo.
Las cuentas deben cuadrar según sea la economía que se pretenda atender, es una simple fórmula de comienzos de primaria en la que el resultante o se nivela o queda sujeto a una variación onerosa para el sistema social del país en cuestión. Lo del reparto para la autonomías sigue siendo un misterio, los que más reciben se inflan no solo de dinero, sino de argumentos para intentar acaparar aún más recursos a costa de no dar su brazo a torcer tan solo en cuestiones propias, defendiendo lo que es indefendible y apremiando al resto del país a atender su llamemos chantaje, si es que queremos seguir adelante en la discutible proposición presupuestaria del pésimo Gobierno del PP.
Probablemente tendremos que hacer muchas cábalas para resumir en pocas palabras lo exento que estamos de políticas modernas, lo que necesitamos del diálogo de las fuerzas representativas en cuestiones tan ligadas al porvenir de las familias como los Presupuestos Generales de un año perdido en constantes varapalos de unos y otros, en luchas anti sistema, de favores a unos para confirmar favores propios o de ensalzar la violencia por una diminuta parte de la sociedad que entiende lo que no procede como legal y especula con lo inexplicable en una situación extrapolable a la rebeldía callejera añeja.
Ahora tocan Presupuestos, con el dinero de los hogares no se juega y con las necesidades sociales más primarias y básicas ni es ético ni políticamente correcto generar confusiones. Los pensionistas son la base del sustento para muchas familias con un nivel de desempleo considerable entre los integrantes de la misma, es la que mantiene la dignidad de lo que dejo de ser la unidad familiar y tuvo que agruparse de nuevo por la necesidad de sus miembros; las pensiones mantienen el consumo, abastecen lo más básico para la educación de los pequeños e incluso valen como baluarte de liderazgo conforme a su experiencia y valía. Los pensionistas son una inmensa parte de la sociedad española que está sufriendo el desgaste progresivo de sus familias, que ve como la política no se hace, que siente como los representantes se enzarzan en posiciones ambiguas y que no logra satisfacer su angustia con la subida en su pensión. Son los mismos personajes que en su día fabricaron la democracia, que edificaron la Constitución Española y lograron unas libertades que ahora les mantiene presos de su propia estima; es curioso como el éxito social se ha acabado tras la debacle financiera, tan extraño resulta que hasta podríamos argumentar conclusiones variopintas con preguntas irritantes ¿Ha creado el capital el derrumbe del bienestar social por el alarmante para ellos aumento en la Calidad de Vida de la ciudadanía? Ahí dejo mi elucubración sostenida en pos de una inapreciable respuesta.
El colectivo de diversidad funcional que en muchos casos se mantiene de la pensión del miembro mayor no sale adelante dignamente, ni siquiera mantiene el mismo nivel de recursos en sus necesidades de cuidados especiales producto del no reflejo en la aplicación de las normas de la Ley de Dependencia poco tratada por la Administración.
El pensionista, figura heroica de nuestro sistema sale a la calle, pero no con quema de neumáticos, destrozando bienes públicos o asalto a propiedades ajenas, sale como siempre ha sabido salir, con lealtad a sus ideas, con conciencia cívica y con gritos al aire para que los entiendan aquellos que se esconden en la burbuja de sus propuestas, en los muros de su incapacidad, en la representatividad que les concedimos y entre la ley que les ampara.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.27