La ciudad parece no querer despertarse. Este abril de 2017, especialmente cansino, no termina de cuajar en el acontecer diario de Las Palmas de Gran Canaria. Cada día, la bahía, y la ciudad toda, emerge de manera diferente. Y ello no es más que la muestra fehaciente de que lo inerte también tiene vida. Sí, una vida especial, a su manera, inefable. Por eso hoy la imagen dice mucho más que estas pobres palabras que apenas logro hilvanar. No, no todos los días son iguales. Y eso está bien.































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