Lo lograron
Entre todas las mataron y ella sola se murió. Esta expresión, harto conocida, presenta una notable utilidad en lo que ahora sucede en Cataluña. El inicio del pasado fin de semana, consecuencia de lo acontecido con anterioridad, nos trae el peor resultado, no por esperado, para poner un continuará a tales hechos. El fin de semana pasó y se inició una nueva semana, que en absoluto mejoró la situación. La política, que en apariencias llevaba una adecuada senda, dio paso a la maquinaria de la Administración de Justicia, con una senda impredecible.
Las idas y venidas con las esperadas decisiones por parte del presidente del Gobierno de la Generalitat, acuciado por unos y por otros, generó como resultado eso que se denomina giro de 360º. A saber, salir de un lugar para regresar al mismo, sin haber logrado el objetivo perseguido. Si, una vez más, el Parlamento catalán quedó medio vacío para llevar a cabo una votación, el Senado mostró un cuasi lleno para llevar a cabo la votación encaminada a la aplicación del artículo 155. Por su parte, en Cataluña, mediante votación secreta se adoptó por mayoría, de quienes quedaron, una resolución con nulo valor práctico. Ni siquiera con efectos jurídicos, salvo los que quieran atribuirle algunas personas por su propio interés. Me refiero a los de un lado y otro. De un lado, quienes anhelando una hipotética independencia, vieron en lo aprobado su consecución. Del otro, quienes con sus documentos en fase borrador, estaban pendientes de conocer el resultado de tal votación para adoptar decisiones jurídicas. Estas sí, con un contundente efecto práctico.
Así las cosas, adoptadas las decisiones, la que sí tiene efectos jurídicos ya se puso en velocidad de crucero. Con lo cual, ya no va a parar hasta alcanzar el aeropuerto para el que se marcaron las coordenadas en el piloto automático. Bien es cierto, a pesar de lo expresado por algunos (quizá más por deseo que por conocer la decisión final), el resultado de la aplicación del tan desconocido 155 tuvo un efecto menos nocivo. Si alguien aguardaba una estancia dilatada, con la autonomía tutelada desde el Estado, Rajoy estuvo por una vez al quite. La previsión, y su publicación en el BOE, de elecciones autonómicas para el próximo 21 de diciembre, deja una luz en el horizonte. Al menos, a tenor de lo expresado – o ansiado por alguno –, no se va a mantener la tutela durante esos seis meses que puso en circulación con esa sintaxis que le es característica.
En definitiva, hasta ver cómo se van desarrollando las cosas, finalmente lograron ese anunciado choque de trenes. Lo que ocurrió, a nadie se le esconde en estos momentos, que algunos no supieron calibrar ni las fuerzas propias ni las contrarias. El resultado, que en cincuenta y cinco días el Parlamento disuelto volverá a conocer a las próximas personas que ocupen los escaños. El resto, a ver qué pasa. Y no me refiero a las encarcelaciones de quienes formaron parte del Gobierno ahora destituido.


























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