Responsabilidad en Cataluña
Desde hace algunas semanas son muchos los que me preguntan porque no he escrito nada sobre Cataluña, la verdad que siempre les contestaba que con todo lo que se dice, que quieren que diga yo. Como dice mi amigo Alejandro Falcón, hay que hablar con la cabeza y no con el estómago, por eso y después de tanto leer y escuchar, quiero aportar algo al tema.
Una persona responsable toma decisiones conscientemente y acepta las consecuencias de sus actos, dispuesto a rendir cuenta de ellos. Es muy frecuente hablar de libertad, de defender esta capacidad del hombre de ser libre, sin embargo no se habla tanto de responsabilidad.
La responsabilidad no significa sólo responder ante uno mismo, hemos de responder también ante los demás. Entonces una persona responsable es aquella que asume las consecuencias de sus actos intencionados, resultado de las decisiones que tome o acepte pero también de sus actos no intencionados, de tal modo que los demás queden beneficiados lo más posible o, por lo menos, no perjudicados, preocupándose a la vez de que las otras personas en quienes puede influir hagan lo mismo.
Las personas responden de sus actos ante sí mismos, lo que llamamos un juicio de conciencia y ante otras personas. A su vez, la responsabilidad ante los demás puede tener responsabilidad jurídica ante las leyes civiles
Para que exista responsabilidad, las acciones han de ser realizadas libremente y con uso de razón (y el uso de razón es imprescindible para la libertad), pero implica rendir cuenta de los propios actos ante alguien que ha regulado un comportamiento. Los cargos públicos tienen entre otras responsabilidades: Responsabilidad Ética, Responsabilidad Administrativa o Disciplinaria, Responsabilidad Civil, Responsabilidad Penal, Responsabilidad Política.Debe existir una norma desde la que se puedan juzgar los hechos realizados. Y para esto tenemos leyes.
Existe una íntima relación entre libertad y responsabilidad. Si no fuésemos libres no tendría sentido la responsabilidad. El hecho de ser libres, de elegir nuestros actos tras una decisión voluntaria y deliberada, es lo que en consecuencia exige que demos cuenta de las consecuencias, de los resultados. Se supone que somos seres inteligentes y que aplicamos nuestra razón a lo que hacemos y no actuamos a lo loco. Si obrásemos así las consecuencias de nuestras acciones serían de temer y causaríamos daños a los demás y a nosotros mismos.
Ser responsable significa obedecer. Obedecer a la propia conciencia, obedecer a las autoridades, obedecer a mis superiores, sabiendo que esa obediencia no se refiere a un acto pasivo, de esclavo, sino a un acto operativo de compromiso, de deber.
Hay varias virtudes que se relacionan mutuamente con la responsabilidad. Para dar cuenta de los propios actos hace falta un valor capaz de superar el temor al castigo. El orgullo dificulta pedir perdón, mientras que la persona humilde reconoce sus fallos.
Los cargos públicos tienen entre otras responsabilidades: Responsabilidad Ética, Responsabilidad Administrativa o Disciplinaria, Responsabilidad Civil, Responsabilidad Penal y Responsabilidad Política.
Desde hace muchos años, Cataluña ha sido un caldo de cultivo a la espera de que se dieran las condiciones optimas para reproducirse, ahora estamos pagando las consecuencias de no haber calmado los ánimos cuando se podía. Pero esto no significa que los causantes de todo este circo no deban asumir su responsabilidad en todos los ámbitos. Hoy mismo un antiguo juez nos recuerda que de todo esto se puede vivir una situación de violencia en Cataluña, y quién sabe si algún tipo de terrorismo al Estado.
Los políticos al frente de las diferentes instituciones catalanas no pueden irse de rositas de todo esto, deberán hacer frente a todo lo que ha sucedido, a todo lo que está sucediendo y todo lo que pueda venir en el futuro. Para jurar sus cargos, lo hicieron con el respaldo de una Constitución a la cual ahora le han dado una soberana patada en el trasero, para poco después solicitar al Tribunal Constitucional que les defienda del Estado.
Las reglas siempre han sido las mismas para todos, inventarse unas nuevas o aplicarlas cuando a uno le interesa pasa factura y pedir a la sociedad que salgan en su defensa, lo único que hace es empeorar el problema.
España no será perfecta, pero es una gran nación, que recoge las peculiaridades de cada una de las comunidades que la componen.
“La nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que dejen de intentarlo, volverán a ser la vanguardia del mundo” Otto von Bismarck



























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