Nombres propios

Opinion

pedrorodriguezmoyAlguien que me quiere bien -y que también conoce mis gustos- me regaló hace poco un libro de Eduardo Galeano. Yo, que hace poquitos días compartí con personas de muchos lugares maneras de alternativas de ver el mundo -y cómo esto se vive en la práctica- me dio esperanza.

Pues Eduardo Galeano decía que "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo". El movimiento hacia la creación de otro mundo ya ha comenzado, pero para lograrlo se necesita aunar esfuerzos diseminados, influir en las decisiones y hacer que muchos se comprometan por un futuro más humano. En ese otro mundo la economía, las finanzas y la política que favorecen a unos pocos -mientras crean millones de víctimas- dan paso a una economía al servicio de la persona y de la solidaridad.

Actualmente ciertas tendencias -dominar, poseer cosas o "lo mío" antepuesto a "lo nuestro" -decaen..., mientras que otras- compartir, la sencillez de vida o un consumo responsable- crecen. Estos valores colocan al ser humano en el centro, respetan a la persona, reconocen la interdependencia y la necesidad de una solidaridad responsable para que todos puedan vivir plenamente.

Este nuevo artículo que usted está leyendo, no es una crónica en la que yo persiga la verdad desnuda, que tal hazaña, entre personas, suena a inalcanzable utopía. Pero ustedes sí van a encontrar gente honesta que les cuente lo que ha visto, sencillamente, sin aderezar con especias el menú del día que lo acomoden a nuestro gusto, para que traguemos mejor.

En días pasados compartí con la gran familia de Mensajeros de la Paz un menú donde el primer plato es la: Amistad, el segundo la: Dignidad y la: Compañía es el postre.

En el Restaurante Social Robin Hood se alimenta a Corazones, un restaurante donde sí se fia, donde puedes sentarte a descansar si lo necesitas, traer tu propia comida y pedir sólo la bebida, utilizar los aseos sin necesidad de consumir, si te quedas sin saldo y necesitas hacer una llamada, te dejan el móvil. Puedes pedir también un paracetamol si te duele la cabeza. Dejar pagado un menú o un café para alguien que lo necesite, cambiar el pañal a tu hijo, ver la televisión sin necesidad de consumir, puedes llevarte un menú, para alguien que esté en extrema necesidad y no pueda desplazarse hasta el propio restaurante, leer periódicos y revistas, venir con tus amigos y cocinar en ocasiones como cumpleaños o algo especial que celebrar.

Queridos amigos, sin duda los sin techo podrán presumir de haber comido con manteles y con cubiertos, el restaurante da servicios de desayunos y almuerzos al público en general, pero por la noche el servicio se limita a las personas sin hogar o con pocos recursos. El motivo fundamental de la apertura de éste nuevo restaurante es para "dignificar las comidas de forma que las personas sin hogar o con pocos recursos puedan sentarse en una mesa" con manteles y cubiertos y atendidos por camareros.

Si algo comparto con el religioso asturiano, fundador y presidente de la organización ONG Mensajeros de la Paz, el Padre Ángel, es que cuando estaba en el seminario entendía el sacerdocio como una forma de promover la solidaridad y la igualdad.

Este hombre posee una gran sabiduría, es audaz e inteligente, perspicaz a la hora de conseguir sus propósitos. En la actualidad Mensajeros de la Paz es una organización social declarada de utilidad pública con una importante presencia en 50 países, donde desarrolla servicios asistenciales y programas de cooperación internacional.

Entre los servicios que ofrece esta ONG en España, es el centro social iglesia de San Antón, abierto 24 horas, donde la atención se centra en las personas sin techo. Una iglesia donde se puede rezar, soñar, pedir y dar.

La iglesia de San Antón está en la calle Hortaleza 63 de la capital de España, Madrid. El padre Ángel dice que es un sueño que ha podido hacer realidad gracias a la llegada del Papa Francisco. "Una iglesia abierta de día y de noche, una casa de acogida, una isla de misericordia, una casa solidaria , un pequeño hospital de campaña". Todas estas expresiones son del Papa Francisco y con la inspiración para este centro social que es la iglesia de San Antón, y que ponen al servicio de los descartados del sistema, los que buscan y no encuentran, los alejados de Dios y de la iglesia por las razones que sean, los que quieren silencio y oración, los que están solos, los que buscan consuelo a cualquier hora del día o de la noche.

Desde que Mensajeros de la Paz se hizo cargo de la iglesia de San Antón, ha tenido como objetivo, además de cumplir con sus labores religiosas , dotarla al máximo de servicios para mejorar el bienestar de sus fieles y usuarios.

Un hombre de Fe, Esperanza y Caridad, en mi interpretación religiosa, el padre Ángel es la sabiduría de Dios. Una persona cercana, preocupada por los demás. Pendiente de los problemas sociales e implicado en la ayuda de aquellas personas que más lo necesitan y en los momentos más oportunos. Defensor y entregado de su familia, los niños de la calle y los mayores.

He llorado, reído, acompañado, disfrutado con los usuarios y sus voluntarios, la personalidad del padre Ángel consigue atrapar, su prestigio está fuera de duda. Es un orgullo para este que les escribe que trata de seguir su ejemplo, su esfuerzo y su trabajo.


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