En esta imagen de La Laguna, podrán adivinar que Arturo Maccanti no se ha ido del todo. A poco que miremos con atención, podrán verlo pasear. Dice Juan Cruz Ruiz que “la propia existencia de la ciudad a la que quiso era capaz de devolverle el sentido de vivir”. Porque las ciudades, las nuestras, llevan impregnadas, en sus distintas fisonomías, el alma misma de la existencia. Paisaje y paisanaje se funden en aquel rincón, en aquel saludo, en aquella calle. En la mirada de los vecinos y en la mirada del que te reconoce por la calle y aún no se atreve a saludarte, más que nada por no molestar. Y, sobre todo, para no interrumpir los versos incipientes que pululan por la mente inquieta: los versos no nacidos. Por eso digo que si escucháramos a la imagen, podremos ver no solo al poeta, sino a sus versos, que en el papel se han convertido en eternos:
Tantos años pasando por aquí...
































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