El Ejecutivo nacional ha reconocido esta semana que, de mantenerse la situación actual de sequía y la escasez de lluvias, probablemente habrá que limitar el uso del agua a partir de 2018. Es esta una situación generalizada y muy preocupante, y al tiempo, pone de manifiesto que en materia hidráulica las cosas no se ha hecho como debían hacerse.Lo que es más grave aún, es que con la sequía habrá quien haga negocio, porque seguro que el agua se pagará a precio de oro.





























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