El silencio que la Naturaleza nos brinda es directamente proporcional a la amplia gama de colores y matices que adquiere en su devenir por las estaciones. Cuando la primavera toca a su fin, el verde se va diluyendo, como muestra la imagen, en sequedad polvorienta, donde la tierra, aflojada, se convierte en ligero polvo que esparcimos al caminar. Ahora, en este otoño apenas iniciado, le dará la vuelta a su estado, pero lo hará poco a poco, tal y como ocurre en estas islas asirocadas y surrealistas.































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