Domesticar la felicidad en la Escuela del siglo XXI

Opinion

rosmarybaena-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear vínculos... "
El Principito. Antonio de Saint- Exupèry

En el inminente comienzo de curso, con la vista puesta en los quehaceres propios del inicio (ilusiones, propósitos de cambio, compromisos, etc) los docentes rumiamos el qué hacer, para que se pueda generar un cambio significativo en nuestra práctica diaria que pueda erradicar el sufrimiento en nuestras aulas, actualmente disfrazado de un aumento del acoso y fracaso escolar.

Ya desde el s XIX, distintos pedagogos y educadoras han propuesto cambios que suman, y que construyen desde la visión del aprendizaje a través del amor y de la escuela para ser feliz...

Cada año los objetivos que nos planteamos y que nos propone las distintas administraciones educativas, son más consciente de estos retos que son preocupantes para todos los agentes de transformación social. Pero la diferencia de la escuela que quiere ser generadora de ambientes de felicidad, de aprendizajes desde el amor y el respeto, está en el cómo abordamos y materializamos esos objetivos y propuestas.

Ya desde el s XIX, distintos pedagogos y educadoras han propuesto cambios que suman, y que construyen desde la visión del aprendizaje a través del amor y de la escuela para ser feliz, no es una idea, ni propuesta de una persona concreta, sino a mi entender, es una visión y un sentir colectivo, que con el paso del tiempo se ha vuelto una necesidad imperiosa.

La escuela del nuevo paradigma, debe tener claro que el proceso de aprendizaje no se da desde la imposición de un agente externo, ni que se integra alejado de la emoción, ni es algo que se introduce… dicho proceso debe ofrecer un contexto feliz y propiciar la motivación intrínseca con una visión activa e investigadora.

La escuela del nuevo paradigma, debe tener claro que el proceso de aprendizaje no se da desde la imposición de un agente externo, ni que se integra alejado de la emoción, ni es algo que se introduce, como bien nos aclara la raíz latina de educar (educare -ex-duco -que su significado es ‘conducir de dentro a fuera’) Sino más bien, dicho proceso debe ofrecer un contexto feliz y propiciar la motivación intrínseca con una visión activa e investigadora.

El educador debería percibir que en estos tiempos, la alquimia educativa pasa por respirar desde el acompañamiento "del ahora", y ser como el pescador que paciente, conoce las corrientes y se deja llevar por ellas, para extraer su esencia y sustento, sin perder ni la paciencia ni la conexión con el medio. Pues de esta misma forma debería proceder , a mi entender, el nuevo docente, que analizando y dejándose llevar por el ritmo del alumnado sabe acompañar, con paciencia, para extraer de la mejor situación (del contexto) las estrategias necesarias que favorezcan para que el " pequeño ser" extraiga sus capacidades y sus potencialidades.

Mi propuesta es sencilla, siempre he creído y sentido, a las disciplinas artísticas y el arte como agente generador de felicidad y cambio. Muchas veces ha sido el precursor en la historia de las transformaciones sociales...

En la actualidad las exigencias de la educación competitiva basada en el producto y no en los procesos ha hecho que nos alejemos de la finalidad última de la educación, que es buscar y descubrir unas herramientas, que aporten al ciudadano, en última visión, estrategias para ser feliz. Ojo! está felicidad no puede ser vista, tampoco, como un producto, ni estar basada en la consecución de la obtención de objetos materiales, y menos, obviar el sufrimiento como parte de la vida, sin tener presente el respeto como pilar esencial de la convivencia desde la Paz.

Más bien está escuela nueva (que no es tan nueva, porque desde Sócrates ya se alumbraba la idea) debe enseñar el acompañamiento en domesticar la felicidad, que por diversos motivos se ha vuelto escurridiza o camaleónica, perdiendo su esencia en pos de la mercantilización. Una felicidad que ayude a que el educando pueda conocer y reconocer sus emociones, las de sus compañeros (desde la visión del espejo de C G Jung), sus potencialidades, su magia, que desde sus puntos iguales que comparte con cada ser humano, nace su ser único que lo hace especial en la humanidad. Este ser que basa su felicidad en el respeto y reconocimiento de su compañero y compañera para construir un "yo" desde el amor, agradeciendo cada suceso cotidiano.

...propongo poner en valor, dentro de los contextos educativos: el pensamiento crítico, el proceso de elaboración artística, la disciplina del trabajo creativo, el respeto a las producciones, la investigación de lo creado con anterioridad, el análisis de la historia que mueve la creación artística, la visión positiva del esfuerzo...

Posiblemente, hasta aquí, muchas familias y muchos docentes pueden abrazar esta reflexión, pero, al plantear el cómo llevarlo a cabo, es donde surgen las primeras diferencias y que algunos vean imposible de acometer la tarea. Principalmente, porque las exigencias del "guión administrativo" nos aboca a claudicar. Es cierto, no es fácil poner en práctica las diferentes propuestas que nos pueden surgir para llevar a cabo este sueño de construir esta visión de acompañar a "la escuela del ser feliz", pero no lo veo imposible (al menos, a día de hoy). Necesita, y por este orden, de la implicación activa de las familias, de la visión urgente del cambio, por parte de los docentes y la administración educativa, creando entre todos políticas que propicien consensos sobre este nuevo paradigma. Pero en esto, todos tenemos mucho que aportar y las nuevas situaciones se prestan para escuchar e implementar soluciones.

Ya lo recoge la física cuántica que el observador transforma lo observado, por ello, este nuevo paradigma educativo, requiere de un observador abierto, para condicionar lo menos posible....

Mi propuesta es sencilla, siempre he creído y sentido, a las disciplinas artísticas y el arte como agente generador de felicidad y cambio. Muchas veces ha sido el precursor en la historia de las transformaciones sociales. Es por ello que mi visión educativa parte , como eje vertebrado del currículo, de la práctica de las distintas disciplinas artísticas (o al menos lo pretende) de cada comunidad y de la universal. Y cuando me refiero a ellas, no ansío que el alumnado sea un artista ( que también podría, pero no es el caso) sino a traspasar los mecanismos que engranan estos procesos para construir contextos de enseñanza/ aprendizaje felices. Para ello, propongo poner en valor, dentro de los contextos educativos: el pensamiento crítico, el proceso de elaboración artística, la disciplina del trabajo creativo, el respeto a las producciones, la investigación de lo creado con anterioridad, el análisis de la historia que mueve la creación artística, la visión positiva del esfuerzo, la aceptación de la frustración como parte del proceso creativo, la libertad de creación y del ser, la conexión especial con el mundo en general y en particular con el entorno más cercano, la paz y felicidad que genera estar entusiasmado en la tarea, conocerse a sí mismo a través de elementos de comunicación artísticos, etcétera. Son tantos los elementos de la lista, que ésta sería interminable.

...Los seres humanos no vivimos para esperar lo que posiblemente no llegue, creo que debemos acompañar al ser, a descubrir que vivimos para construir lo que sentimos ( como proceso de sentir- pensar - respetar-actuar). O mejor, como una vez compartió el gran Dr. W Dyer, para: "no morir con tu música dentro"....

Pero lo más impactante, es la que resume una idea muy escuchada que expone valientemente Ken Robinson, entre otros, y es que desconocemos las profesiones del futuro, pero sí sabemos que necesitarán de la creatividad y el espíritu crítico para llevarlas a cabo. Yo apunto a además, que no debemos educar en una visión que no sea la del "ahora", la que está al acecho de los ritmos y necesidades del momento presente de cada alumno o alumna. Y por ello la idea finalista o de consecución de un producto, es limitadora de las potencialidades y los procesos, porque si tengo en mente un producto final, no estoy abierto a las distintas posibilidades que se conjugan en la realidad. Ya lo recoge la física cuántica que el observador transforma lo observado, por ello, este nuevo paradigma educativo, requiere de un observador abierto, para condicionar lo menos posible. Y además, las expectativas generan unos apegos que siempre llevan al sufrimiento innecesario cuando no se cumplen tal y como las habíamos planteado.

...sin respeto no puede florecer la felicidad, o como bien recoge el poeta canario Millares Sall: “ningún pájaro vive donde el aire no existe”...

Los seres humanos no vivimos para esperar lo que posiblemente no llegue, creo que debemos acompañar al ser, a descubrir que vivimos para construir lo que sentimos ( como proceso de sentir- pensar - respetar-actuar). O mejor, como una vez compartió el gran Dr. W Dyer, para: "no morir con tu música dentro".

Nada de nuestra práctica docente tendría sentido, si no proponemos una revisión y propuestas de mejora a la misma, como acto de responsabilidad amorosa. Llevo unos años en este proceso, no sé si con acierto, pero sí con una convicción profunda de que lo que siento, pienso y hago, ( como muchos docentes) viene de una investigación, reflexión y reformulación concienzuda entre la razón y el corazón. Y que muchas veces tenemos la sensación de no hacer todo lo que creemos necesario para el cambio, por miedos a ser incomprendidos y a que no respeten nuestra labor, premisa imprescindible, el respeto, para que se de toda relación y sin respeto no puede florecer la felicidad, o como bien recoge el poeta canario Millares Sall: “ningún pájaro vive donde el aire no existe”. Pero aún con todas las dificultades, seguimos entrando en el aula con el propósito de acompañar y sumar para construir una educación capaz de domesticar la felicidad, y éste propósito, está música que llevamos dentro, es la que nos permite levantarnos cada mañana para regalar lo mejor de nosotros mismos, y lo más hermoso, no soy la única, somos muchos maestros y muchas maestras, los y las que apostamos por este cambio y eso nos da la fuerza para construir.

Buen comienzo de curso y feliz práctica educativa.

Ros Baena. Maestra activista por "Otra educación pública es posible".


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