Calidad de vida y bienestar social por las cloacas de Moncloa
Se reprueba a un ministro y aquí no pasa nada, se lleva el caso al Parlamento y se consigue al menos poner las cosas en su sitio, pese a que la cara colorada no se la pone, ni a sabiendas de que su partido es un nido de corrupción y soberbia; se lleva el caso al Senado y se ríen en las narices de todos y todas como consecuencia de su mayoría absoluta en la Cámara Alta. Es decir, por una parte no se irritan ni lo más mínimo y por la otra se desternillan de la ciudadanía sin el menor gesto de arrepentimiento.
Para que luego digan los grandes representantes del Gobierno que el Partido Popular ha hecho más que ningún otro en la lucha por la corruptela; es como si estuviesen sordos, ciegos o incapacitados de conciencia, por más que le llueven casos de ilegalidad abundantes, de malas artes y apaños, de chantajes o de una escalada de gobiernos municipales en la diana de la ley, siguen sin dar su brazo a torcer, de utilizar algo tan digno como la dimisión para desaparecer del mapa político de nuestro país y por el contrario, caen en la dinámica de usar los descalificativos que ellos mismos ningunean y apelan a lo indeseable o incorrecto de las formaciones representativas que no se someten a sus deseos, como la política propagandística del populismo exacerbado del socialismo progresista o de la línea roja de Unidos Podemos.
Pues bien, estamos en vías de tener ante nosotros una oportunidad más de las ya perdidas para sacar a esta mafia del poder, utilizando las armas que la democracia pone a nuestro servicio y así demostrarles que los españoles y españolas están hartos de la política oscura, de las mentiras, del escarnio social, de la nulidad de argumentos que no incitan a poner en marcha medidas expuestas en la Ley de Dependencia, al desempleo, al empleo indigno con sueldos con los que. nunca podrán las generaciones que han triunfado en los estudios exponer sus conocimientos y la formación necesaria con la que avanzar en el bien común de la sociedad; generaciones que dilatan en el tiempo la natalidad y que servirían para reinsertar en la hucha de las pensiones las enormes partidas económicas sacadas por la política corrupta de guante blanco.
Sí, hagamos de una vez por todas un giro a la izquierda, al menos probaremos lo que es una calidad de Gobierno y otra, eso del bipartidismo que agotó las perspectivas democráticas ha pasado a la historia, ahora le toca a una nueva generación ideológica, con reflexiones y programas que reconsideren el porvenir de la sociedad española, que nos lleven a un progreso paulatino, a una calidad de vida más o menos digna y a un proceso degenerativo de la precariedad sufrida por las clases sociales deprimidas. Todos somos ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, todos tenemos que aportar parte de nuestras retribuciones para el sostén del país pero, las cotas de imposición no pueden ser tan ridículas para el que más tiene; no queremos un gobierno comunista, ni siquiera uno cargado de idealismos partidistas, lo que nos hace falta es un cambio, tan sólo eso, una nueva manera de dignificar el nombre de un país errático en las garras de la derecha.




























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