Dobla dobla

Opinion

leonilocartel2015Las elevadas temperaturas, coincidentes con la finalización de la primavera y el principio del verano, han dado que hablar. Ya no solo porque pongan en cuestión los alegatos majaderos de algunos personajes del ámbito de la política, en su empecinamiento por negar el cambio climático, sino por los efectos adversos de los picos de temperatura apuntados. Dicen, quienes llevan los registros de estos asuntos, que se trata de la primavera más calurosa de los últimos cincuenta y dos años. Como el cambio climático y lo peor sus efectos, son una realidad incontrovertible, ponerlo en duda ya resulta muy agotador. Sobre todo, cuando el calor abrumador advierte de ello.

Entre los efectos, desastrosos en la práctica totalidad de los casos, está su afección al normal desenvolvimiento de las labores cotidianas. Así, por ejemplo, la que fue objeto de las declaraciones del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. La influencia de las altas temperaturas en el normal desenvolvimiento del alumnado durante la jornada escolar. Se quejaban, quienes han sufrido la afección de estas los últimos días de la primavera, de la falta de un método útil para paliar la referida elevación. Quizá, por ser de probada eficacia para ello, hicieron mención al aire acondicionado. Ya sabemos, ese aparato que permite mantener la temperatura de un local cerrado dentro de unos márgenes de confort. Que, no olvidemos, es de uso generalizado en determinados ámbitos.

La respuesta del Consejero de Sanidad, no sé por qué no intervino quien ostenta la responsabilidad en Educación, no se hizo esperar. Entre otras lindezas, con ese tono de suficiencia que caracteriza a determinadas personas, se refirió a los efectos nocivos del aire acondicionado para las gargantas de la población afectada. Como solución, frente a los excesos del calor sin recurrir a ese nefasto aire acondicionado, propuso el uso del abanico. Abanico, claro está, que no iba a proveer la Comunidad Autónoma de Madrid. No están para tanto dispendio, ya bastante tienen con la rapiña. El abanico propuesto es de factura manual. Dobla dobla, denominó el método. Útil desde hace tiempo, según sus declaraciones, pues es sencillo de hacer y bastante adecuado para atenuar los efectos indeseables de ese calor que impide la actividad escolar. Es más, podría servir, dijo: de terapia ocupacional. Es decir una, entre diversas actividades, útil para ayudar al alumnado afectado a adaptarse de manera efectiva a su entorno físico y social. En el caso que nos ocupa: adaptarse al calor insoportable.

Es sorprendente que, quienes hacen uso del aire acondicionado en sus despachos, piense que el resto no es lo suficientemente importante para aminorar el calor mediante ese método. Imaginen, una situación en la que se produzca una solicitud de aumento de las percepciones salariales. Si en esta tuviese cabida la respuesta del consejero en cuestión, yo no tengo duda sobre cuál iba a ser la solución ofertada: jugar al rasca para mejorar los ingresos. Eso sí, ellos gozan de sueldos acordes a la dignidad de la representación ostentada, modo eufemístico de expresar, que están por encima del bien y del mal.


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