Hay miradas que se pierden en las nubes que nos unen. Hay espacios que se acercan en momentos únicos. Hay personas que nunca saben mirar. Son las que solo hablan de sí mismas y nunca tienen una palabra de aliento al que siempre han conocido. Los otros, los nuevos, se llevan sus alabanzas. Y nunca dedican sus palabras al amigo con el que han llevado media vida en común. No sé si será la envidia o la incapacidad. O ambas. Pero no esperes nunca un ¿cómo estás? ¿qué haces ahora?... Solo miran para su interior. Y el resto del mundo, para ellos, carece de importancia.
Por eso la imagen, desde el Roque Nublo, habla de existencia rocosa y de lejanía azul.





























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