Microrrelato. "See you, boy"

Quico Espino Lunes, 15 de Mayo de 2017 Tiempo de lectura:

quicoespino2016A Maria Concepción, que concibió siete hijos, le encantaba un buchito de café por la mañana (hasta que no me tomo el café no soy persona) y otro después del almuerzo, costumbre que mantuvo hasta el último día de su vida, con ochenta y cuatro años sobre sus espaldas. Fue una mujer activa hasta poco antes de su rápido desenlace con la vida pero, como decía ella, se le iba el romeo de vez en cuando, refiriéndose a que, por ejemplo, le ponía sal a las comida dos o tres veces, pensando que se había olvidado de hacerlo. Alguna que otra vez la familia no pudo comerse el potaje, porque estaba salado como un tollo. La anécdota más divertida, relacionada con sus despistes (ella, de broma, lo llamaba clemencia senil) se dio un sábado que invitó a sus hijos a comer arroz a la cubana. Estaban ya todos sentados a la mesa, con sus platos, los huevos fritos, al igual que las papas, los plátanos y las salchichas, cuando, de pronto, echaron en falta el ingrediente principal. Al darse cuenta, María Concepción se llevó las manos a la cabeza y gritó:

-¡Ay, el arroz! ¡Ay, Dios mío, que no lo hice!

Y ese día comieron arroz a la cubana sin arroz.


Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.34

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.