Dios
“Impongo mis creencias a todo el mundo, aunque sea ilegal. De todas formas, el pueblo no se entera. La corrupción es el error de unos pocos, que siguen siendo nuestros amigos del alma, aunque ahora les vaya medianamente mal. Estoy convencida de que tienen bien guardados los dineros. Dios mío: ayúdales a ser más listos. El domingo rezaré por ellos en misa de once. Es todo lo que puedo hacer. Y fíjate, Jesús Dios, que me he jugado el puesto por ti con la orden impuesta: la bandera a media asta mientras estabas muerto; sí, sí, en Semana Santa. No olvides a mi gente, Señor. Ni a mí tampoco, que mañana tengo comparecencia”.




























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