Cuando mis hijos descubrieron que los letreros de las calles y los anuncios se podían leer, y en su asombro infantil nos los iban recitando en el trayecto en coche, entraban de lleno en el mundo de la lectura.
Dice Mario Vargas Llosa que aprendió a leer a los cinco años y que “fue la cosa más importante que me ha pasado en la vida”. Ya ven, a todos nos suceden las mismas cosas: unas se quedan en el ámbito privado, y otras, gracias a los escritores, salen a la luz para indicarnos que el ser humano es el mismo en lugares diferentes.
Y el momento anterior a ese descubrimiento tengo para mí que es el de contar cuentos en las noches infantiles. Otro hecho fundamental: los cuentos, los de siempre, el reinterpretarlos, el añadir personajes e inventar nuevos diálogos: todo eso en la mirada de una niño viene a significar la personificación de la imaginación.
¡¡Casi nada!!































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