Simples mediadores sociales entre elegidos y ordenantes políticos
Que es el neo liberalismo actual en contrapartida a la socialdemocracia, que es ser progresista o renovador, tratar De añadir algo de profundidad a su ideología o estrujar hasta resquebrajar el embozado de la capa tras la cual se ocultan para que salga por sus fisuras una idea que ya no vende votos ni compra electores. Tal vez la proyección de la derecha popular es tan convencible ¿? que a nadie le parezca razonable meterse en camisa de once varas si con lo que ya han obtenido les sabe a gloria.
Es todo tan kafkiano, tan poco razonables o presumibles los momentos de la política actual que nos ofende pensar que harán con nuestros votos aquellos que saliendo elegidos, se pasen por el forro de los pantalones las promesas anticipadas en las campañas preelectorales.
El líder americano por ejemplo, le importa un rábano lo que diga la justicia, él es la ley y “tiene su trono y su reina”. El señor iglesias, en España, confunde la ideología del comienzo de su andadura con una promesa, o gana o se va, así de fácil, no admite un tándem ni quiere compartir nada con nadie que no sea él y su ego; mal asunto para una formación que se las prometía felices y está acabando en el mismo dique seco que los socialistas de hace meses. Lo desbocado de su salida a la arena política pende de lo que en su día pareció una opción sugerente en nuestro sistema de elección democrática y la dinámica decadente de sus fundadores, confundidos entre el ansía del poder y la gloria de una oposición encomiable; cuando el fondo de sus programas atraigan de nuevo la credibilidad ciudadana las formas trasladarán de inmediato a cada cual a su escaño.
Se vaticinan cambios notables en la vida política, en las sociedades que progresan a bandazos y en la cultura de los diferentes países atrapados en una dinámica feroz contra su llegada para concebir una interacción racial que tarde o temprano, será tan imprescindible para el sostenimiento de los distintos países del viejo continente como productiva su inmersión en los mercados.
De lo que podemos estar seguros es del aumento progresivo en el número de advertencias de la UE a partir de ahora, sacando conclusiones a la ligera sobre la productividad de nuestro medio de suministro energético o de combustibles afectos a la locomoción, evidenciando con ello un cambio en las política medioambientales a los que deberemos de sumarnos en breve si con ello trasladamos nuestra intención de preservar al planeta del cambio climático. Las políticas por este sentido se endurecerán con los incumplidores y como no podía ser menos, estamos en la primera fila de la lista para recibir la sanción en cualquier momento, vamos que o admitimos que carecemos de conciencia energética y tratamos de solventarlo o volveremos a las andadas con lo de las sanciones del organismo europeo.
Sí, la política es razonable que cambie como lo hacen las sociedades contemporáneas, alineadas a un modo de vida diferente, y unas necesidades hasta ahora inimaginables, el acceso a los mercados laborales cada vez se cuestiona en el proceder curricular del aspirante, una imposición a los momentos actuales que pasa por el idioma y el ordenador como herramientas indispensables a las que la docencia debe incluir cuanto antes en sus programas más elementales. Es así que el inglés se posiciona como lengua de mercado, de interacción social y de uso manifiesto en los medios sociales, en una Europa que debe tratar de defender su poderío laboral, su amplio conocimiento y su cultura frente a quienes osen tratar de imponer sus mandatos por ser potencialmente más importantes; es decir, Europa debe proteger a Europa para no quedar atrapado en una escalada de despropósitos venidos de EEUU, China o Rusia, dependiendo el carácter observador de los programas mercantiles que intenten promocionar.
Somos una sociedad demócrata que debe aspirar a mantener intacta su cultura, aprender a proteger la fuerza de sus investigadores y complementar el hecho de ser integrantes de la Unión Europea con la manifestación de intereses legítimos de sus ciudadanos. El equilibrio entre la obediencia de las normas establecidas por el Consejo Europeo, la del Fondo Monetario Internacional, FMI, o en la conservación de sus fronteras marítimas y terrestres para la importación o exportación de nuestros mercados internacionales es la demostración de la solvencia que refleje el proceder del sistema político español.































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