Obras completas de Manuel Padorno, una presentación

Aquiles García Brito Lunes, 30 de Enero de 2017 Tiempo de lectura:

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La tarde del pasado viernes veintisiete de enero, con motivo de la aparición de su primer tomo, se presentaron las Obras completas de Manuel Padorno en Las Palmas de Gran Canaria. El acto tuvo lugar en la Fundación Martín Chirino sita en el Castillo de La Luz.


No se trataba de la presentación absoluta pues ya hubo una primera en Santa Cruz de Tenerife, sede de la Fundación CajaCanarias, entidad que financia la publicación, y otra en Madrid, por razones que desconozco y, en todo caso, de innecesaria explicación.

Hablaron en el acto, después de la introducción breve de Jesús Castaño, director general de la Fundación Martín Chirino, por orden de intervención, Antonio Puente, periodista, director de Comunicación de la Fundación Martín Chirino, Álvaro Marcos Arvelo, director de Cultura de la Fundación CajaCanarias, Alejandro González Segura, profesor y editor de la obra, y Jaime Siles, catedrático, poeta y autor del preliminar del primer tomo.

Un primer tomo de estas Obras completas, de cuidada y exquisita publicación a cargo de la Editorial Pre-Textos, que recoge toda la producción poética de Manuel Padorno desde mil novecientos cincuenta y cinco a mil novecientos noventa y uno, al que seguirá un segundo que continuará con el período posterior hasta la última de sus obras publicadas. Y señalo bien, «publicadas», porque aquella que quedó inédita, por inacabada o por no encontrar simplemente lugar entre los libros que fueron saliendo, se recogerán en un tercer y último volumen, de gran tamaño, pues, al parecer, el autor dejó más de mil páginas de material en estas condiciones.

Antonio Puente, incapaz en su condición de poeta, de limitarse a la mera función protocolaria que se le presumía por su cargo, la cual realizó perfectamente, situó a la figura de Manuel Padorno dentro del panorama histórico de la literatura canaria en el mismo plano fundacional que Cairasco de Figueroa y Tomás Morales, sin olvidarse de esbozar las diferencias poéticas con sus coetáneos de generación, Arturo Maccanti y Luis Feria, en las islas, y Valente y Gamoneda en el territorio más vasto y ambicionado de España —entiéndase poesía española—. De «extraterrestre» llegó a calificar su figura atlántica dentro de este panorama, por su difícil encaje en él, según los parámetros establecidos del cual, sin embargo, forma parte por su valía incuestionable.

Álvaro Marcos Arvelo, continuó en esta misma linea de ensalzar la mirada distinta del poeta, no solo a la de sus colegas sino a la del resto de los isleños de cualquier momento, pasado o futuro, y basándose en la afirmación del propio Manuel Padorno, «solo estoy preparado para las cosas que la gente no ve», se preguntaba «qué cosas podía ver Padorno que nosotros ahora no veríamos si nos asomáramos a la azotea de su casa», justificando en la sola necesidad de responder a este interrogante, lo oportuno de los esfuerzos realizados para que esta obra se conozca y se lea dentro y fuera del territorio insular.

Los siguientes ponentes, Alejandro González Segura, estudioso especializado y autor de otras obras a nivel nacional sobre Manuel Padorno, e involucrado directamente en la edición de esta, y Jaime Siles, catedrático de literatura y poeta reconocido, aportaron, de manera general, el análisis técnico literario sobre la estilística en los textos de Manuel Padorno, el primero basado en sus estudios sobre los mismos y, el segundo, liberado del deber académico, precisamente por la presencia del anterior, en su experiencia personal y poética.

Apuntaron aspectos concretos poco conocidos, en torno a los experimentos con la poesía visual, o formularon teorías novedosas, y casi sorprendentes, como el carácter pictórico de los poemas padornianos, o la cumbre de la «mitologización» del territorio insular, alcanzada en su obra.

Como parte del público asistente que, compuesto mayoritariamente de familiares, amigos, personas allegadas y alguna que otra persona interesada en la cultura, de las fijas en estas oportunidades tan señaladas, llenó la amplia sala, me fue interesante constatar las diferentes posturas entre las dos primeras intervenciones, exponente del canon archipielágico más «clásico», y las segundas, la mirada exterior, no menos canónica pero, precisamente por la condición de foránea, contenedora de cierta frescura. Al fin y al cabo, son contrarios que nos permiten continuamente arrojar una luz sobre este mundo de nuestra literatura, que, tan a menudo, parece oscuro.

Un acto de presentación no es importante en sí mismo, como no lo es una fiesta de bautizo, sino que todo lo que en ella ha acontecido cobra relevancia en cuanto a lo presentado, y no procede ahora desarrollar ningún tipo de análisis, a favor o en contra de lo allí dicho y sostenido, y, aunque este tuvo un cierto perfume institucional y académico indudable —del que la poesía y el arte en general debe huir—, por la suma de las dos fundaciones y los profesores participantes, me alegró mucho comprobar como todas estas fuerzas económicas y culturales se aunaron, junto al empuje decidido de la familia, para hacer realidad las Obras completas de Manuel Padorno, cuyo primer fruto, el Tomo 1, 1955 - 1991, ha nacido ya, lo mejor arropado posible para que su difusión sea la mayor y merecida. Ahora solo queda, como todos desearon públicamente, que sea leído, algo que no pasará, al menos masivamente, ni siquiera en una cantidad razonable, pienso. Y pido perdón.

Aquiles García Brito, poeta y escritor


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