Rodeos de habas cocidas

Opinion

juanantoniosanchez2014buenaLa escalada de despropósitos del Gobierno sigue su ideario sin miedo a precipitarse al abismo del deterioro influyendo, como no podía ser menos, en el mercado laboral, atiende a las peticiones de la empresa de colocación privada, ETT, sin pararse a invertir en las Oficinas de Empleo ubicadas a lo largo de nuestro territorio. Una muestra más que evidencia la trayectoria que gusta mantener a la derecha promocionando la empresa privada entre el bien social y la defensa del capital. Si sumamos esta fórmula a las ya exprimidas por el Sr. Rajoy notaremos en cuestión de semanas, según se acerque la primavera y con ello la percepción de que el curso escolar se acaba, a una nueva intentona por aparentar ser consecuentes con la Ley de Educación mediante un Pacto de Estado, pero manteniéndose intactos en su ideal, las clases sociales más deprimidas conseguirán acceder a la formación básica de sus jóvenes con una mención al refortalecimiento de la formación profesional, mientras aquellas familias que puedan invertir en los miembros con edad universitaria se aprieten el cinturón para pagar las elevadas tasas con las que acceder a nuestros centros para especializarse en una carrera determinada. En definitiva, estos señores tienen bien aprendido el mensaje de épocas pasadas en las que a las universidades tan sólo iban los hijos de quienes tenían el curso aprobado y no los que apretaban los codos contra la mesa por saberse beneficiados del favor de un mecenas o algún que otro, contados con los dedos de una mano, al que sus progenitores pudieron enviarle a la capital para venir convertido en un médico de pueblo como sueño ambicionado a lo largo de toda una vida de sacrificio para pagarle los libros, orgullosos y agradecidos por ver logrado su objetivo.

Parece una vieja reseña de aquellas de los años franquistas, de los cortijeros que se sabían reyes de un imperio sin corona pero con suficiente dinero para arruinar a quien quisieran o beneficiar al primer esclavo que les resultase aprovechable, esto me suena igual que aquello, las clases sociales cada vez se separan más de una relación mantenida con el capital y los hogares desabastecidos de recursos tendrán que conformarse con las sobras de estos. Las sociedades se surten de proyectos pero para ello, los gobiernos deben enviar los recursos y en estos tiempos que manifiestan una indolencia insospechada entre la ciudadanía y la política, es decir, entre el soslayo capitalista y el trabajador con salarios precarios, no hay argumentación posible.

La luz sube y baja, al mismo tiempo que el ascensor del progreso o las monedas de los hogares guardadas en botes de latón por si acaso, es indignante que el Gobierno no actué de facto en estas fluctuaciones y haga imponer su mandato a las empresas que nos abastecen de energía. Los bancos tratan de salir del paso en las insidiosas cláusulas suelo creadas para timar al cliente, aludiendo que pagaran si procede, pero sin precisar cuándo y cómo desembolsarán y repararan el daño a los hipotecados; para levantar las hipotecas y mandar a la calle al deudor se prestan pronto, para reintegrarles la demasía pagada ya se mueven lentamente, mientras el dinero este en la caja los intereses van con ellos.

Las energías renovables, aquellas que hace décadas eran la envidia del mundo, las que por construir una vivienda adosada dotada de paneles solares recibías una subvención del Estado, las que generaban energía limpia, favorecedora con el medio ambiente y además, compartían la previsión de guardar para mejores ocasiones el abastecimiento eléctrico, ahora se sancionan, ahora que la luz sube y los usuarios buscan fórmulas alternativas en lugares con un nivel eólico abundante o un sol en España envidiado por el mundo, el Gobierno dice que no es posible, que las cuentas no le salen si siguen por ese camino y entonces, zas, o claudicas o tiramos el panel al cubo del reciclaje. Para que luego digan que es el líder avariento Donald Trump el que está en contra de las energías alternativas, que prefiere el carbón, la nuclear o la atómica a otra más calibrada con el añadido de combatir el excesivo daño ocasionado a la supervivencia de la naturaleza.

El carisma de un Gobierno destaca por sus valores, cuando el cariz no s el apropiado sin duda algo falla en la figura insigne del Presidente, o es el miedo al inglés y su ignorancia al hablarlo o el pavor que da saber decir la palabra apropiada a quién maltrata el idioma del circunspecto en cuestión. No por ello salen a la luz nuevos gobiernos, con métodos nuevos y personajes nuevos a la palestra política internacional, poco dados a leer las normativas que sus leyes indican quieren saltarse los dictados democráticos para hacer de su praxis gestión certera y de su palabra ley incondicional; puede entonces que se tope con la realidad, la que exime de responsabilidad al que malgasta la decisión del pueblo y maltrata la normalidad del país con aspavientos dictatoriales influido por su poder, existen mociones de censura o similares concepciones de sacar por loco a un abducido del poder que se le confirió en su día; no caigamos en el “pánico Trumpero”, ni en el Marianismo, ni en la ofensiva de Marie Le Pen o el desafecto humano del dictador húngaro con los desplazados, seamos tan sólo ciudadanos demócratas, defensores de la igualdad social y de los principios básicos de nuestra Constitución, con eso ya tenemos bastante de que preocuparnos para el resto del año recién comenzado.

No sé que pretende el Sr. Iglesias con eso de que los mayores de catorce años puedan entrar en sus filas y votar en las asambleas que se produzcan; creo que tal vez tenga algo que ver la ternura de aquél día en el que sostuvo en sus brazos un bebé en el Congreso de los Diputados, ¿Por qué no aleccionar a los cachorros de Podemos desde el Instituto si así les formamos políticamente? Dirá el líder de la formación morada que parece provocarle ansiedad el próximo Congreso de Vista Alegre en el que su mejor amigo y contrincante Iñigo Errejón, podría dejarle sin el caramelo de su Secretaria General y postergado a segunda fila. Buen maestro es, desde luego no hay duda de que ha hecho de su palabra un don, lo que me parece improbable es que salga vencedor de las urnas si ahora hubiese elecciones, las dotes de docente nos e las quita nadie, la razón habría que discutirse democráticamente. Por el hecho de no pagar cuota como afiliado pero mantener los mismos derechos de quien las abone, esté tiburón político trata de invertir el tiempo de los jóvenes en beneficio propio y enseñarles desde edades tempranas su condición ciudadana y su ideológica política; vamos que es como si les bautizase políticamente sin creer en los mandatos de la fe. Y menos mal que la ley prohíbe el pago de cuotas a formaciones políticas de menores de dieciocho años que si fuera posible, de aquí a dos mil veinte el partido que lidera gozaría de una caja suculenta y unos recursos más que sustanciosos.


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