
El salitre que se pega en la piel es el beso marino que acompaña en el paseo de la mañana de verano.
Es el salitre una sensación pegajosa que, adosada en nuestro cuerpo, actúa como una capa protectora que nos infunde horizonte azul y lentitud marina. Llevar la vida al ritmo de las olas es una propuesta muy interesante. Acompasar los pasos al vaivén de las olas espumosas es como disfrutar la vida en cada instante. Pero para que eso ocurra hemos de acercarnos a la orilla, donde el azul de la mirada abarca toda la línea del horizonte, que es como mirar la otra parte de la isla. Y mientras miramos al mar, la contaminación acústica de la ciudad queda a nuestras espaldas, como si dejáramos atrás los problemas.
Déjenme contemplar la llanura azul que ilumina la imaginación.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.34